domingo, 13 de octubre de 2013

INTELIGENCIA GRUPAL FRENTE A INTELIGENCIA INDIVIDUAL



La naturaleza nos da ejemplo en diferentes ocasiones de cómo determinadas especies animales vencen su limitada inteligencia como individuo, adoptando la inteligencia del grupo. ¿Podemos aplicar este concepto a la vida diaria?
Podemos ver en la naturaleza ejemplos de cómo especies de animales vencen su limitada inteligencia como individuos a través de la inteligencia grupal (inteligencia de enjambre) logrando de ésta manera una mayor supervivencia de la especie como grupo.
¿Podríamos aplicar esto a los diferentes grupos humanos?, es decir, ¿podemos lograr convencer a los distintos integrantes de un mismo grupo a aplicar su propia inteligencia a favor de la del grupo y de esta manera lograr que el grupo funcione como un único ser en busca de los objetivos comunes?
Veamos distintos ejemplos de ello:
Todos hemos tenido que manejar grupos en los cuales había individuos brillantes, pero no conseguíamos en muchas ocasiones que funcionasen como un grupo unido, no lográbamos en definitiva, que aportaran su inteligencia al grupo, resultando de ésta manera un grupo mediocre formado por individuos brillantes, que tomaban decisiones que muchos casos no favorecían la consecución del objetivo global.
En cambio, reconocemos muchas veces a grupos en los que, en un principio, la inteligencia de cada uno de sus integrantes no es sobresaliente, pero a través de la motivación se logra que dichas inteligencias se sumen a favor del grupo, generando así una inteligencia grupal superior a la del anterior caso y logrando los objetivos del grupo.
En el caso del baloncesto se ve aun más claro. Existen jugadores que tienen una inteligencia y un talento extraordinario, pero no son capaces de aportarlos al grupo, haciendo de éste un grupo inferior a sus posibilidades. En cambio, podemos hablar de otros jugadores que, aunque individualmente, la suma de su inteligencia y talento sea inferior, aportan lo mejor de cada una de éstas dos cosas anteriores a la suma total del grupo.
Es decir, éste grupo, a la hora de defender, será más agresivo, ya que aunque un miembro sepa que es más limitado en determinados aspectos, va a ofrecer lo mejor de sí mismo en aquello que domina, ya que en aquello que no destaca, el grupo suplirá dicha carencia.
En definitiva, si logramos convencer a los individuos del grupo para que sumen su inteligencia individual a la inteligencia grupal, lograremos unos objetivos más altos de los que en a priori habríamos esperado.
Por Carlos Aguirre
Licenciado en farmacia, experto en publicidad y marketing
y jugador de baloncesto aficionado (de toda la vida).

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