lunes, 16 de febrero de 2026

15 Febrero: Una jornada que nos recordó quienes somos

 


El pasado domingo 15 de febrero el pabellón de Oliva no fue solo una instalación deportiva. Fue un refugio. Fue un abrazo colectivo de todos los que nos concentramos allí para disputar una jornada de baloncesto. Fue uno de esos lugares donde, durante unas horas, el ruido del mundo se queda fuera y lo único que importa es mirarse a los ojos y compartir, compartir el balón, compartir las sonrisas, compartir abrazos, compartir experiencias, compartir solidaridad.

Desde primera hora, antes incluso de que comenzaran los partidos, ya se respiraba algo diferente en el aire. No era tensión competitiva por ver si se podía ganar los partidos que iban a disputarse, era ilusión. Los primeros en llegar se saludaban como si se conocieran de siempre. Gente ayudando a equipos que venían de otros municipios. Jugadores preguntando: “¿Necesitáis algo?” antes siquiera de ponerse la camiseta.

Se disputaron hasta 12 partidos, sí. Hubo canastas, hubo defensa, hubo celebraciones. Pero lo verdaderamente importante sucedía entre jugada y jugada.

En medio de la pista dos jugadores de equipos rivales se fundieron en un abrazo largo, sincero. Uno de ellos había fallado varias tiros y estaba visiblemente frustrado. El otro, que le había defendido con intensidad, se acercó, le dio una palmada en el hombro y le susurró algo que terminó en sonrisa. No sabemos qué dijo. Pero sí sabemos que, a partir de ahí, aquel jugador volvió a la pista con la cabeza alta y una sonrisa de oreja a oreja.

En la grada, madres de diferentes equipos compartían termos de café y bandejas de comida como si fueran familia. “Prueba esto, lo hemos hecho esta mañana”, se escuchaba. No importaba de qué club eras. Allí todos eran anfitriones y todos invitados. Las familias de los equipos locales habían preparado comida para repartir entre partidos, y ese gesto sencillo convirtió el pabellón en una casa abierta.

Hubo también escenas pequeñas que lo dicen todo:
Un jugador atándose las zapatillas con manos temblorosas mientras un alevín, con una concentración admirable, le ayudaba a hacer el nudo perfecto.
Un cadete acompañando a un jugador más mayor hasta el banquillo, caminando despacio, sin prisa, respetando su ritmo.

En un rincón de la pista, un padre de un equipo visitante abrazaba a otro del equipo local tras una jugada especialmente emocionante. “Esto es lo que vale la pena”, decía uno. Y el otro asentía, con los ojos ligeramente brillantes con las lágrimas a punto de asomar.

La ausencia de los equipos de Castellón, que no pudieron desplazarse por el fuerte viento, se sintió, pero también se entendió. La seguridad es lo primero. Y esa decisión responsable también forma parte de los valores que defendemos.

Los jóvenes del club —seniors, cadetes, infantiles y alevines— fueron el alma silenciosa de la jornada. No buscaban protagonismo. Estaban donde hacía falta: sosteniendo marcadores, recogiendo balones, acompañando, animando, celebrando cada pequeño logro como si fuera el suyo propio. En sus gestos había algo poderoso: el relevo generacional de la empatía.

No se trataba de ganar. De hecho, al final del día, casi nadie recordaba los resultados. Lo que quedaba eran imágenes: Una canasta celebrada por jugadores de ambos equipos. Un choque de manos que se convertía en abrazo. Una grada que aplaudía el esfuerzo, no el marcador.

Queremos agradecer profundamente al Ayuntamiento de Oliva por la cesión de las instalaciones, al grupo de Serveis Esportius por hacer posible que todo funcionara con fluidez y a la Directiva del CB Oliva por su trabajo incansable para que cada detalle hiciera sentir a todos como en casa. Pero, sobre todo, gracias a cada equipo que, pese a las dificultades meteorológicas y las fechas complicadas, decidió venir, participar y aportar lo más valioso que tiene: su actitud.

Porque lo que ocurrió en el pabellón de Oliva no fue solo una jornada deportiva. Fue un recordatorio. Un recordatorio de que la inclusión no es un concepto abstracto, es una práctica diaria que no debemos dejar de ejercer. De que la solidaridad no se anuncia, se ejerce cada día, en cada detalle. De que cuando el deporte se vive desde el respeto y el cariño, construye algo mucho más grande que una clasificación, porque la clasificación acabará olvidandose pero los lazos que nos unen quedaran por siempre. Durante unas horas, vimos lo mejor de nosotros mismos y eso —en tiempos como los que vivimos— no es poca cosa.

Hay días que pasan y hay días que te reconcilian con la sociedad. Este fue uno de ellos. 🏀

Junior Femenino: Denia ... 42 - 77 ... CB Oliva Activa´t Oliva

 


Las chicas del CB Oliva visitaban una cancha siempre complicada como la de Dénia en un contexto nada favorable. El equipo llegaba con numerosas bajas, con cinco jugadoras juniors y el apoyo imprescindible de dos cadetes, y además lo hacía tras menos de 48 horas del exigente encuentro frente a CB Ondara, resuelto en la prórroga tras un final de auténtico infarto y con un juego muy lejos del nivel habitual.

Sobre el papel, todas las señales apuntaban a que podía llegar la primera derrota de la temporada. El desgaste físico, las ausencias y las sensaciones del viernes no invitaban precisamente al optimismo. Pero el baloncesto no entiende de pronósticos: nada se gana ni se pierde antes de jugarse.

Un inicio con dudas… y una reacción demoledora

El partido arrancó con un 0-4 esperanzador para Oliva, pero pronto Dénia encontró espacios y acierto ofensivo para colocarse 9-7, mostrando comodidad en pista. Sin embargo, lejos de venirse abajo, el equipo reaccionó con carácter. Ajustó líneas, aumentó la intensidad defensiva y comenzó a correr cuando tocaba.

El resultado fue un espectacular parcial de 3-18 que permitió cerrar el primer periodo con una sólida ventaja (12-25). El equipo ya había lanzado el primer aviso.

Defensa, ritmo y madurez

En el segundo cuarto llegó el golpe casi definitivo. Desde la defensa colectiva —clave ante la imposibilidad de realizar el marcaje especial sobre su mejor jugadora— el equipo se hizo grande. La solidaridad en ayudas y la lectura de las situaciones ofensivas marcaron la diferencia.

El parcial de 3-20 disparó el marcador hasta un contundente 15-45. El partido estaba en nuestras manos.

A partir de ahí, tocaba gestionar. Regular esfuerzos, no precipitarnos, correr solo con ventajas claras y madurar cada posesión cuando el contraataque no era viable. El equipo entendió perfectamente el guion. Controló el tempo, rotó con inteligencia y mantuvo siempre a distancia a un Dénia que intentó reaccionar sin éxito.

Final con cinco… y sin sobresaltos

En el último periodo, las dos cadetes tuvieron que marcharse para disputar su compromiso en Oliva, y el equipo afrontó los minutos finales con solo cinco jugadoras en pista. Pero el trabajo ya estaba hecho. Solo quedaba cerrar el encuentro con cabeza, evitar lesiones y mantener la concentración.

Y así fue.

El marcador final reflejó una victoria contundente por 42-77, fruto de un enorme despliegue colectivo tanto en ataque como en defensa.

De un viernes gris a un domingo brillante

Cuesta creer que fueran las mismas jugadoras que 48 horas antes sufrieron para sacar adelante su partido. Pero el deporte tiene estas cosas.

Hay días malos… en los que puedes perder contra cualquiera.
Y hay días buenos… en los que puedes ganar a cualquiera.

En Dénia, este equipo demostró que cuando cree, compite y juega unido, puede superar cualquier circunstancia. Y eso, más allá del resultado, es lo verdaderamente importante.

Junior Femenino: CB Oliva Activa´t Oliva... 53 - 50 ... CB Ondara

 


El partido comenzó de la mejor manera posible para las chicas del CB Oliva, que salieron a pista concentradas, intensas y dominando en ambos lados de la cancha. Desde el salto inicial impusieron su ritmo, su superioridad física y técnica, firmando un primer parcial de 19-7 que reflejaba claramente lo que se estaba viendo sobre el parquet.

En el segundo periodo la ventaja llegó incluso a ampliarse hasta el 21-7, pero a partir de ese momento todo cambió.

El apagón:

Sin previo aviso, el equipo colapsó. Incapaces de sostener el ritmo, comenzaron a acumular errores en ataque: precipitaciones, malas decisiones, tiros forzados… pero, sobre todo, pérdidas de balón incomprensibles. Pases directamente a manos rivales, como si por momentos se hubiera olvidado el color de la camiseta propia.

El Ondara no desaprovechó los regalos y comenzó a recortar diferencias. La sangría era constante y no había forma de detenerla. Ni tiempo muerto, ni rotaciones, ni cambios de actitud parecían frenar la caída. Como si de repente se hubiera olvidado cómo jugar al baloncesto. El resultado fue demoledor: parcial de 0-19 que dio la vuelta al marcador hasta el 21-26 al descanso. De un +14 a un -5. Peor no podía hacerse.

Del abismo a la reacción:

El tercer periodo empezó todavía peor, con un 0-7 que ampliaba el parcial total a un estremecedor 0-26 entre el final del segundo cuarto y el inicio del tercero (21-33). Doce puntos abajo y sensaciones muy negativas. Pero entonces llegó la reacción. El equipo se puso serio en defensa, ajustó líneas de pase, aumentó la intensidad y, a partir de ahí, volvió a carburar. La confianza regresó y con ella el acierto. El resultado: parcial de 16-0 que devolvía la ventaja al CB Oliva (37-33). Una respuesta de carácter tras los peores minutos de la temporada. El periodo terminó con una canasta visitante que dejaba el marcador en 37-35, pero el equipo había demostrado que sabía levantarse.

Un final de nervios

El último cuarto fue un quiero y no puedo constante. Errores por parte de ambos conjuntos, ataques atascados y la sensación de que nadie quería ganar… pero tampoco perder.

Se llegó al final con 2 puntos de ventaja para Oliva, tras haber desperdiciado tiros libres que podrían haber sentenciado el encuentro. Y en baloncesto, perdonar significa lamentar.

A falta de 3 segundos, canasta del Ondara que empataba el partido. La última jugada no encontró el aro y el duelo se marchaba a la prórroga.

La prórroga y la sangre fría

La igualdad continuó: 47-47, 49-49… tensión máxima. Hasta que apareció Koniba, asumiendo responsabilidad y anotando cuatro tiros libres consecutivos que daban cuatro puntos de ventaja a menos de un minuto para el final.

El rival solo pudo sumar un tiro libre más y el partido terminó con victoria para el CB Oliva por 53-50.

Conclusión

Un partido que comenzó dominado con autoridad, se convirtió en una pesadilla con un parcial de 0-26, resucitó gracias al carácter del equipo y terminó cayendo del lado local en la prórroga.

Se ganó.
Pero fue un partido que, por momentos, se mereció perder. Pero también queda una lección positiva: este equipo, incluso en sus peores momentos, tiene capacidad para levantarse del abismo. Y eso, en deporte, también cuenta.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Javier Llopis: más allá de la foto del debut

 



Hoy Javier Llopis es protagonista. Su debut en la 1ª División Nacional de baloncesto en silla de ruedas lo ha convertido en el nombre que todos pronuncian, en la persona que todo el mundo quiere entrevistar, en el ejemplo que se comparte en redes sociales, en el instituto, en conversaciones, en el orgullo que reivindican el Club Bàsquet Oliva y el Ayuntamiento de Oliva. Es el jugador que lleva el nombre de su pueblo a lo más alto, el referente del deporte inclusivo en mayúsculas... Porque no olvidemos que juega en el equipo Cadete del CB Oliva como un jugador más sin distinción. 

Pero detrás del foco presente hoy, detrás de los aplausos y de los titulares, existe una historia que casi nadie ha visto.

Una historia que no empieza en una pista de Primera División, sino muchos años atrás. Una historia de golpes recibidos, de dolor insufrible, de que todo se acaba... una historia de madrugones, de kilómetros interminables, de lucha contra la enfermedad que pareció, de dudas, de terror... de entrenamientos bajo cualquier circunstancia. De lágrimas en silencio dentro de un coche por no saber que le depararía el futuro cuando incluso el futuro era una incerteza. De sonrisas cómplices tras superar una barrera más. De dudas profundas en noches largas. De sentirse, en ocasiones, superados por circunstancias que parecían demasiado grandes.

Fran Llopis y Maite Payà no solo han sido los padres de Javier. Han sido su red protectora, su impulso y su escudo. Han tenido que hacer más que la mayoría para intentar que su hijo pudiera llegar al mismo sitio que los demás. Más gestiones. Más desplazamientos. Más esfuerzo físico y emocional. Más renuncias personales. Más sacrificios que nunca aparecen en una fotografía oficial... porque lo más valioso siempre es invisible a los ojos.

Han vivido zancadillas inesperadas. Han encajado golpes duros, uno tras otro. Han tenido que rehacerse cuando parecía que el camino se estrechaba. Y, aun así, cada mañana han vuelto a levantarse con una certeza inquebrantable: rendirse no era una opción... No para ellos, no por su hijo.

Porque cuando el sueño de un hijo se convierte en el proyecto de una familia, el esfuerzo deja de medirse en horas y empieza a medirse en amor.

Y en esa historia invisible también está Lucía. Su hermana pequeña, su compañera, un apoyo silencioso pero esencial. Ella ha compartido tiempos, espacios y prioridades teniendo que sacrificar en ocasiones parte de su vida. Pero ha aprendido a celebrar cada pequeño logro como si fuera propio y a sostener en silencio cuando el desgaste apretaba. Su papel no se ve en las estadísticas, pero forma parte esencial de esta travesía.

Hoy Javier es el centro mediático. El jugador que debuta en la élite. El ejemplo de constancia y superación que enorgullece a Oliva y al CB Oliva. Y lo es por su talento, por su trabajo y por su pasión indiscutible por el baloncesto.

Pero también lo es porque ha habido unos padres que han sabido capear temporales cuando el mar estaba bravo. Porque ha habido una familia que ha decidido caminar un poco más deprisa, empujar un poco más fuerte y resistir un poco más tiempo para que él pudiera competir en igualdad.

Lo que hoy celebramos no es solo un debut deportivo. Es la victoria silenciosa de años de sacrificio. Es la recompensa a una devoción diaria que nadie veía. Es la confirmación de que el amor sostenido en el tiempo puede convertir lo difícil en posible.

Javier brilla en la pista.

Pero detrás de ese brillo hay una historia dura, real y profundamente humana que solo su familia conoce en toda su dimensión.

Y quizá ese sea el mayor triunfo de todos... Un triunfo del que solo ellos saben su magnitud y alcance. Un triunfo que está en la sangre que recorre sus venas, en el corazón compartido. 

lunes, 9 de febrero de 2026

Junior Femenino: Pedreguer... 35 - 68 ... CB Oliva Activa´t Oliva

 




Tras un mes sin jugar, partidos aplazados que recuperaremos esta semana, el equipo volvia a competir. El partido no comenzó muy bien en cuanto a juego a pesar de empezar con 3 triples, 4-9. No estuvimos cómodas, nos costaba dar ritmo al partido, la presión no salía como esperabamos y los ataques eran muy forzados, sin mucha claridad de ideas, con problemas en los pases y en la circulación de balón a pesar de ello acabamos el primer periodo con un 10-19 que nos debería de dar seguridad y calma en nuestro juego. En el segundo periodo seguimos aumentando la diferencia, con un mejor despliegue defensivo y con jugadas buenas a pesar de la falta de acierto. Eramos un equipo más reconocible, todas más involucradas y un juego más fluido, llegamos al descanso con un marcador de 15-33. En el tercer periodo no tardamos en hacer un quintuple cambio por la falta de intensidad en defensa y por las perdidas en ataque donde en 3 jugadas consecutivas no llegamos ni a tirar por malos pases, el rival se acerca, pasamos del 15-33 al 23-36 y 28-41... en ese momento el equipo sube el nivel defensivo, comenzamos a apretar más y eso se traduce en un juego más rápido, más fluido, donde nos encontramos unas a otras logrando un parcial de 0-13 que nos distancia en el marcador 28-54, en el último minuto 2 canastas del rival dejan el marcador en un 32-54 que parece dejar el partido sentenciado a poco que se hagan bien las cosas en el último periodo. El equipo no se relaja y sigue aumentando la diferencia en el marcador, aportando todas las jugadoras y finalizando el partido con el resultado de 35-68, sin lesiones (algo importante para la semana que afrontamos) y cogiendo ritmo para los siguientes partido. El miércoles nos espera Pego, viernes Xabia y domingo vamos a Denia... estos partidos pueden darnos una idea de donde podemos estar... lo primero es lo primero, vamos a centrarnos en Pego y ya vendrán los siguientes. 

CB Oliva Mompó-óptica ... 46 - 43 ... Benissa

Tras la derrota inesperada, pero merecida, en el campo de Alfas (lo del arbitraje lo dejaremos para otro día, porque telita marinera... puedes pitar bien o mal, pero no puedes tener difeentes sesgos a la hora de pitar dependiendo de en que zona pites y no puedes encararte a las jugadoras como hizo la señora colegiala, si mis jugadoras se merecen una técnica por algo que hayan dicho o hecho se la pitas, pero no les hablas de esa forma levantando la voz, gesticulando con las manos y brazos y haciendo esos gestos... por mucho menos un entrenador o un jugador es descalificado de un partido... pero lo dicho, no fue culpa del arbitraje la derrota, aunque no ayudo nada, y fuimos merecedoras de perder ese partido). Tras esa derrota llegaba a nuestro campo el Benissa, teníamos que ganar como fuera a pesar de las bajas y de que teníamos a jugadoras lejos del cien por cien.



 El partido no comienza con mucho acierto por nuestra parte a pesar de hacer algunas jugadas interesantes, 4-5... pero en un chispazo de defensa, transiciones rapidas y buenas tomas de decisiones el equipo parece despegar, 11-5... pero no, la defensa comete errores y no acabamos de distanciarnos en el marcador que refleja un 17-11 al final del primer periodo. En el inicio del segundo periodo parece que podemos sacar diferencia, nos ponemos 21-12 y con muchas opciones claras de poder sacar más ventaja, pero no estamos acertadas en las finalizaciones y el rival resiste nuestras embestidas... tanto resisten y tanto fallamos que empezamos a precipitarnos, a querer meter canastas antes de trabajar las jugadas y eso lo aprovecha el rival para recuperar balones y pillarnos a la contra una y otra vez, su reacción es demoledora y logran ponerse por delante 22-23 a falta de un minuto para la conclusión del periodo, una última canasta de Atou nos pone por delante al descanso, 24-23. 
El tercer periodo lo comenzamos como un tiro, parcial de 8-0 que podría haber sido incluso mayor, estamos defendiendo muy bien y atacando a un nivel colectivo notable. 32-23. Pero volvemos a caer en las precipitaciones, en querer tirar de cualquier sitio en cualquier momento de la jugada y asi damos vida al rival que se rehace y recorta diferencias, las teniamos un poco groguis y no acabamos de rematar... final del tercer periodo con marcador de 36-31. 
El último periodo no se puede empezar mejor, triple de Leyre tras una gran jugada con hasta 4 pases sin bote que preceden al triple y canasta de Sonia que nos ponen con 10 puntos de ventaja, 41-31, parece que es el momento de romper el partido de una vez... pero no, acto seguido precipitaciones, malos pases, floja defensa y parcial del rival de 0-8 para ponerse a 2 puntos, 41-39... Sandra que no había jugado llega en ese tramo de partido, directa de Lleida, con el equipaje en la mochila, no duda en cambiarse para echar una mano en los ultimos 4 minutos de partido, su entrada en el campo da confianza a las compañeras y con un parcial de 5-0 parece que sentenciamos a falta de 40 segundos para el final del partido, 46-39... pero esto es baloncesto y nada está ganado hasta que se gana, y el rival no había dado el partido por perdido, iban a luchar hasta el final. Tras fallar 2 tiros libres de técnicas al entrenador visitante que fue expulsado por protestar una jugada en la que tenía toda la razón del mundo... unos dobles de Lea que no vio ninguno de los 2 árbitros y que acabo la jugada en canasta de Eivile, una jugada que vieron todos los presentes en el pabellón, la propia jugadora, todas las jugadoras del campo, ambos banquillos, la grada, la mesa de anotadores... pero quienes tenían que verla no la vieron... tengo que decir que de estar yo en el banquillo rival me hubieran tirado a la calle de igual forma, entiendo sus protestas, yo hubiera hecho exactamente lo mismo ante una jugada tan descarada... ya sin su entrenador, las rivales apretaron en esos 2 últimos minutos, y en los últimos segundos de partido metieron dos canastas, consiguieron balón para con un triple poder forzar la prorroga que acabaron fallando y ganamos in extremis... una victoria amarga por la forma en la que se produjo. El arbitraje nos perjudico la semana pasada y en esta nos acabo favoreciendo... entra dentro de la lógica que un día te favorezca el arbitraje y otro te perjudique, pero lo que no debería pasar nunca es que tengas una persona que como la semana pasada iba a por ti, o como en este partido una jugada tan clamorosa no sea pitada como dobles (bota balón, se le medio escapa, consigue retener el balón sobre su mano como si fuera una camarera con una bandeja de copas un par de segundos, se le vuelve a escapar, lo coge y sigue botando... de locos) Así no da gusto... 

Enlaces Fotos ENERO 2026

 
















Fotos Alevin 18/01/2026




Senior Masculino 17/01/2026



Benjamin 17/01/2026


Junior Masculino 11/01/2026


Infantil Femenino 11/01/2026


Alevin 11/01/2026