oscarjugon5
viernes, 13 de febrero de 2026
miércoles, 11 de febrero de 2026
Javier Llopis: más allá de la foto del debut
Hoy Javier Llopis es protagonista. Su debut en la 1ª División Nacional de baloncesto en silla de ruedas lo ha convertido en el nombre que todos pronuncian, en la persona que todo el mundo quiere entrevistar, en el ejemplo que se comparte en redes sociales, en el instituto, en conversaciones, en el orgullo que reivindican el Club Bàsquet Oliva y el Ayuntamiento de Oliva. Es el jugador que lleva el nombre de su pueblo a lo más alto, el referente del deporte inclusivo en mayúsculas... Porque no olvidemos que juega en el equipo Cadete del CB Oliva como un jugador más sin distinción.
Pero detrás del foco presente hoy, detrás de los aplausos y de los titulares, existe una historia que casi nadie ha visto.
Una historia que no empieza en una pista de Primera División, sino muchos años atrás. Una historia de golpes recibidos, de dolor insufrible, de que todo se acaba... una historia de madrugones, de kilómetros interminables, de lucha contra la enfermedad que pareció, de dudas, de terror... de entrenamientos bajo cualquier circunstancia. De lágrimas en silencio dentro de un coche por no saber que le depararía el futuro cuando incluso el futuro era una incerteza. De sonrisas cómplices tras superar una barrera más. De dudas profundas en noches largas. De sentirse, en ocasiones, superados por circunstancias que parecían demasiado grandes.
Fran Llopis y Maite Payà no solo han sido los padres de Javier. Han sido su red protectora, su impulso y su escudo. Han tenido que hacer más que la mayoría para intentar que su hijo pudiera llegar al mismo sitio que los demás. Más gestiones. Más desplazamientos. Más esfuerzo físico y emocional. Más renuncias personales. Más sacrificios que nunca aparecen en una fotografía oficial... porque lo más valioso siempre es invisible a los ojos.
Han vivido zancadillas inesperadas. Han encajado golpes duros, uno tras otro. Han tenido que rehacerse cuando parecía que el camino se estrechaba. Y, aun así, cada mañana han vuelto a levantarse con una certeza inquebrantable: rendirse no era una opción... No para ellos, no por su hijo.
Porque cuando el sueño de un hijo se convierte en el proyecto de una familia, el esfuerzo deja de medirse en horas y empieza a medirse en amor.
Y en esa historia invisible también está Lucía. Su hermana pequeña, su compañera, un apoyo silencioso pero esencial. Ella ha compartido tiempos, espacios y prioridades teniendo que sacrificar en ocasiones parte de su vida. Pero ha aprendido a celebrar cada pequeño logro como si fuera propio y a sostener en silencio cuando el desgaste apretaba. Su papel no se ve en las estadísticas, pero forma parte esencial de esta travesía.
Hoy Javier es el centro mediático. El jugador que debuta en la élite. El ejemplo de constancia y superación que enorgullece a Oliva y al CB Oliva. Y lo es por su talento, por su trabajo y por su pasión indiscutible por el baloncesto.
Pero también lo es porque ha habido unos padres que han sabido capear temporales cuando el mar estaba bravo. Porque ha habido una familia que ha decidido caminar un poco más deprisa, empujar un poco más fuerte y resistir un poco más tiempo para que él pudiera competir en igualdad.
Lo que hoy celebramos no es solo un debut deportivo. Es la victoria silenciosa de años de sacrificio. Es la recompensa a una devoción diaria que nadie veía. Es la confirmación de que el amor sostenido en el tiempo puede convertir lo difícil en posible.
Javier brilla en la pista.
Pero detrás de ese brillo hay una historia dura, real y profundamente humana que solo su familia conoce en toda su dimensión.
Y quizá ese sea el mayor triunfo de todos... Un triunfo del que solo ellos saben su magnitud y alcance. Un triunfo que está en la sangre que recorre sus venas, en el corazón compartido.
lunes, 9 de febrero de 2026
Junior Femenino: Pedreguer... 35 - 68 ... CB Oliva Activa´t Oliva
Tras un mes sin jugar, partidos aplazados que recuperaremos esta semana, el equipo volvia a competir. El partido no comenzó muy bien en cuanto a juego a pesar de empezar con 3 triples, 4-9. No estuvimos cómodas, nos costaba dar ritmo al partido, la presión no salía como esperabamos y los ataques eran muy forzados, sin mucha claridad de ideas, con problemas en los pases y en la circulación de balón a pesar de ello acabamos el primer periodo con un 10-19 que nos debería de dar seguridad y calma en nuestro juego. En el segundo periodo seguimos aumentando la diferencia, con un mejor despliegue defensivo y con jugadas buenas a pesar de la falta de acierto. Eramos un equipo más reconocible, todas más involucradas y un juego más fluido, llegamos al descanso con un marcador de 15-33. En el tercer periodo no tardamos en hacer un quintuple cambio por la falta de intensidad en defensa y por las perdidas en ataque donde en 3 jugadas consecutivas no llegamos ni a tirar por malos pases, el rival se acerca, pasamos del 15-33 al 23-36 y 28-41... en ese momento el equipo sube el nivel defensivo, comenzamos a apretar más y eso se traduce en un juego más rápido, más fluido, donde nos encontramos unas a otras logrando un parcial de 0-13 que nos distancia en el marcador 28-54, en el último minuto 2 canastas del rival dejan el marcador en un 32-54 que parece dejar el partido sentenciado a poco que se hagan bien las cosas en el último periodo. El equipo no se relaja y sigue aumentando la diferencia en el marcador, aportando todas las jugadoras y finalizando el partido con el resultado de 35-68, sin lesiones (algo importante para la semana que afrontamos) y cogiendo ritmo para los siguientes partido. El miércoles nos espera Pego, viernes Xabia y domingo vamos a Denia... estos partidos pueden darnos una idea de donde podemos estar... lo primero es lo primero, vamos a centrarnos en Pego y ya vendrán los siguientes.
CB Oliva Mompó-óptica ... 46 - 43 ... Benissa
martes, 27 de enero de 2026
Senior Femenino: CB Oliva Mompó-óptica
Tras la derrota en Calpe (47-42) para despedir el año 2025 —un golpe duro que nos devolvió a la realidad tras el brillante triunfo ante Gandía— el equipo ha sabido rehacerse y arrancar 2026 de la mejor manera posible. Tres victorias consecutivas frente a Benidorm (59-34), Ondara (57-36) y en la visita a Carcaixent (28-54) confirman el buen trabajo y la capacidad de reacción del grupo.
El equipo ha mostrado momentos de muy buen juego, especialmente en el partido contra Ondara, donde se alcanzó un gran nivel durante muchos minutos. A pesar de sufrir bajas importantes en estos encuentros, el grupo ha sabido sobreponerse y sacar los partidos adelante, un aspecto clave para encarar con confianza la segunda vuelta de la competición.
Cerramos la primera vuelta con un balance de 9 victorias y 2 derrotas. Unos números muy positivos, pero que no deben hacernos perder de vista que aún hay mucho margen de mejora. Contamos con jugadoras jóvenes en pleno crecimiento, que seguirán evolucionando con la experiencia, y en ese proceso es fundamental el papel de las veteranas: deben ser referentes, faros y guías, liderando con el ejemplo semana tras semana y ayudando a reconducir los comportamientos propios de la juventud.
Nos encontramos en un momento que puede marcar el futuro de la sección para los próximos años. Es el momento de asentar unos buenos cimientos sobre los que construir todo lo que está por venir, que puede ser mucho si todas damos lo mejor de nosotras. La sección femenina nos ha dado las mayores alegrías y depende de todas que siga siendo así.
miércoles, 31 de diciembre de 2025
Manifiesto de un alma despierta: hacia dónde vamos
No escribo esto con rabia, ni con arrogancia. Lo escribo con preocupación, con un nudo en el estómago y una pregunta que no me deja en paz:
¿Hacia dónde vamos como sociedad?
Vivimos en un mundo donde nunca habíamos estado tan interconectados, pero pocas veces tan aislados. Nos sentamos a la mesa y no cruzamos palabras; miramos pantallas, no ojos. Subimos montañas para tomar una foto, no para respirar el aire puro o sentir el latido de la tierra bajo nuestros pies. Queremos compartir momentos sin siquiera vivirlos.
Hemos confundido progreso con acumulación. Medimos el valor en marcas, en apariencias, en la cantidad de seguidores, no en la calidad de las relaciones ni en la profundidad de nuestras ideas. Repetimos consignas sin pensar, defendemos lo indefendible, justificamos la mentira por comodidad o por miedo a reconocer que nos han engañado.
¿Dónde quedó la autocrítica?
¿En qué momento dejamos de pensar por nosotros mismos?
Cada día noto más cómo se extinguen valores que antes parecían intocables: la perseverancia, el esfuerzo, la entrega, la capacidad de sacrificio. Ahora, ante cualquier obstáculo, buscamos una excusa. Siempre hay un culpable afuera. El espejo es el último lugar donde nos atrevemos a mirar.
Hemos construido una sociedad donde lo inmediato ha secuestrado lo esencial. Donde todo debe ser ahora, fácil, sin esfuerzo. Somos fachada sin contenido. Una generación bien vestida, bien decorada, pero vacía por dentro.
¿Somos acaso la generación de la involución humana?
Y sin embargo, hay una imagen que no dejo de tener en mente:
Los niños.
Esos pequeños que juegan en una guardería, que se ríen con cualquier tontería, que comparten sin prejuicios, que sienten curiosidad por todo, que aprenden sin parar.
Ellos todavía están enteros.
Todavía son lo que fuimos antes de que el mundo nos llenara de ruido.
Pero también a ellos les robamos eso demasiado pronto. Les ponemos una tablet en las manos para que no molesten. Les dejamos frente a una pantalla porque no tenemos tiempo —o voluntad— para estar con ellos, jugar con ellos, leerles, salir a caminar, descubrir el mundo juntos.
Es más fácil apagar su luz que acompañarla.
Lo pienso y me acuerdo de mi infancia.
Salíamos a jugar al campo de tierra, poníamos piedras como porterías y nos echábamos horas jugando. O montábamos equipos para jugar al baloncesto usando como canasta la placa de la calle. Nos metíamos en los campos de naranjos, hacíamos cabañas, jugábamos al escondite… Éramos libres, éramos niños.
Llegaba a casa con los pantalones rotos o llenos de barro, para disgusto de mi madre, pero éramos felices.
Eso, hoy, está desapareciendo.
Los niños ya no tienen tiempo para ser niños. Entre clases de matemáticas, inglés, conservatorio, deberes y actividades extraescolares, muchos llevan una agenda más apretada que la de un ministro. Y si a eso le añadimos redes sociales, videojuegos, y una presencia cada vez más ausente de los adultos, ya no lo quiero ni pensar.
¿Qué les estamos haciendo?
¿Qué nos estamos haciendo como sociedad?
Queremos que nuestros hijos sean buenos estudiantes, que saquen buenas notas, que se preparen para carreras con salida, que aprendan idiomas, que no molesten demasiado... Pero, ¿alguien se ha parado a pensar en algo más profundo?
Cuando le preguntas a un padre qué quiere que sea su hijo, oyes respuestas como: médico, ingeniero, futbolista, abogado, funcionario.
Pero muy pocos dicen: “Quiero que sea feliz”.
Tan simple. Tan profundo. Tan olvidado.
Y luego vienen las expectativas que no se cumplen, la frustración, los reproches, la sensación de no estar a la altura.
¿Y si todo eso parte de un error de base?
¿Y si olvidamos lo más importante?
Yo no quiero dejar este mundo sin alzar la voz.
No quiero que el legado que dejemos sea una sociedad anestesiada, superficial, rota por dentro pero maquillada por fuera.
No quiero que el futuro se construya sobre la renuncia a todo lo que nos hace humanos.
Quiero creer que aún hay esperanza.
Que en algún rincón, en algún gesto, en alguna mirada sincera, todavía late una llama.
Pero, siendo honesto, cada vez cuesta más verla.
Tal vez esto no sea una protesta. Tal vez sea solo un grito silencioso.
Un llamado a despertar.
A volver a lo esencial.
A ser, de nuevo, un poco más como esos niños que fuimos, antes de que la prisa, el miedo y la apariencia nos robaran la verdad.
domingo, 21 de diciembre de 2025
Junior Femenino: CB Oliva Activa't Oliva... 55 - 27... Denia Basquet
Nos enfrentábamos al rival más duro de la liga sobre el papel, el Denia. Sin embargo, las visitantes llegaban al encuentro con una dinámica negativa y muy mermadas por las bajas, contando únicamente con siete jugadoras para disputar este último partido de la primera fase.
Con el primer puesto ya asegurado, y quizá condicionadas por la situación del rival, no salimos a pista con la energía, la intensidad ni la claridad de ideas necesarias. Esta falta de ritmo fue bien aprovechada por un Denia orgulloso y con carácter, que llevó la iniciativa en el juego, el ritmo del partido y el marcador durante buena parte del primer periodo (4-6 en el minuto 8). Solo en los dos últimos minutos conseguimos reaccionar con un parcial de 7-0 que nos daba ventaja al final del cuarto, aunque de forma injusta por lo visto sobre la pista.
Ese buen tramo final tuvo continuidad en el inicio del segundo periodo, donde un parcial de 9-0 nos permitió abrir brecha en el marcador (20-6). Habíamos encontrado por fin el ritmo adecuado y las rivales comenzaron a verse superadas. Poco a poco fuimos aumentando la diferencia hasta llegar al descanso con un claro 32-14.
Con el partido aparentemente controlado, el exceso de relajación nos pasó factura tras el descanso. En el inicio del tercer periodo encajamos un parcial de 0-8 que obligó a pedir que se conectarán de nuevo, mayor intensidad y ordenar ideas si no queríamos tener un susto. La reacción no se hizo esperar y las chicas respondieron con un contundente 8-0 para devolver el partido a la senda correcta y cerrar el cuarto con un marcador de 40-22.
En el último periodo, el cansancio empezó a hacer mella en las jugadoras de Denia, y supimos aprovecharlo para sentenciar definitivamente el encuentro con un parcial de 15-5 que dejaba el resultado final en un cómodo 55-27.
Con esta victoria cerramos la primera fase con un balance impecable de 10-0 y afrontamos la siguiente etapa con buenas sensaciones. No obstante, sabemos que debemos seguir creciendo: ser más intensas desde el inicio, mantener una mayor regularidad y no conformarnos con lo conseguido hasta ahora. Queda mucho trabajo por delante.







