viernes, 1 de abril de 2016

Historic@s: ADRIAN ESPIÑO “EL PIBE”


“Nunca hay que olvidar de dónde venimos… que el brillo fugaz no borre las huellas profundas del pasado… un pasado que es padre del presente y futuro”



Recuerdo que un día se presentó en el pabellón y preguntó si podía venir a entrenar con algún equipo… le dijimos que si, en Oliva no se le niega la oportunidad a nadie… con el paso de los entrenes se le veían muy buenas maneras, no era un virtuoso pero sabía lo que hacía… así que Toni Boigues le dijo de jugar en el Sr “A” a lo que accedió… pronto se vio que era mejor, mucho mejor, de lo que ya se intuía en los entrenes… su verdadera grandeza se veía en los partidos… no haciendo jugadas espectaculares, no metiendo puntos como churros, no jugando por encima del aro, no haciendo penetraciones por medio de 3 rivales, ni dando asistencias a lo Magic… no, su grandeza estaba en los pequeños detalles, muchas veces imperceptibles para los ojos de los aficionados… su grandeza estaba en dar el pase correcto cada vez, en saber parar el juego, en saber cuándo tenía que tirar y cuando no… más allá de meter el triple de turno, era cuando decidía tirarlo… era siempre en el momento justo… cuando jugarse un 1x1, cuando irse al poste bajo a pedir el balón porque su defensor era menor que él… o cuando salirse fuera a jugar porque su defensor era de mayor tamaño y más lento… su grandeza estaba en saber cerrar el rebote, en hablar y comunicar en defensa (algo tan sencillo como eso y que tan pocos jugadores hacen... y él lo hacía siempre de forma correcta y certera)… 



Su grandeza estaba en el arte que tenía para forzar las faltas en ataque de los rivales y eso era gracias a su lectura de juego, a entender lo que iba a pasar antes de que sucediera qué es lo más difícil en el baloncesto (y en cualquier deporte) y es lo que marca las diferencias… 
Él es la demostración de que para ser el mejor jugador de un equipo no hace falta ser el que más puntos mete, el que más jugadas espectaculares hace o el que mayor valoración estadística tiene… uno puede ser el mejor sin todo ello… Larry Bird dijo una vez que podría hacer un triple doble en cada partido, pero que eso no era lo que el equipo necesitaba para ganar… para entender la verdadera dimensión de un jugador tienes que ver mucho más allá de lo que percibes con los ojos, mucho más allá de números… hay cosas que no se pueden cuantificar... y como Bird, Adrian es uno de esos jugadores cuya grandeza va mucho más allá de los números que dicen la estadística... hay intangibles que suman mucho más que los rebotes, los puntos o las asistencias... 




No era un jugador de muchas palabras, es más, quizás en todo un entrene ni lo oías… pero cuando hablaba lo hacía clarito y sin titubeos… un jugador que se hacía respetar dentro y fuera de la pista, con su trabajo, esfuerzo y entrega, por su saber estar y por su ejemplo diario… si el entrenador mandaba a correr a los jugadores ahí lo veías a él correr el primero, sin soltar ni una sola queja como hacen tantos y tantos jugadores, algunos de ellos podrían ser casi sus hijos… y es que es un jugador de la vieja escuela, donde el sacrificio, compromiso y orgullo eran cosas que se daban por sentado, que la figura del entrenador era sagrada y su palabra era ley… 
Al llegar a final de temporada cada año decía que al año siguiente no jugaría más porque para hacerlo debía de comprometerse 100% y no estaba convencido de hacerlo por su trabajo… al final siempre lo acabábamos convenciendo para jugar… le decíamos para lo que hiciera falta, aunque fuera a la mitad de partidos… y al final su compromiso era no del 100% era del 110%... pocos jugadores hemos visto tan comprometidos como él… al final de la temporada pasada decidió dejar de jugar… parecía que sus días como jugador acababan… pero en Navidades se le convenció para que volviera a jugar, esta vez en el Senior “B”… y desde el primer momento empezó a impartir lecciones… espero que los jóvenes aprendan mucho de él, porque hay mucho que aprender y mejor maestro es difícil de encontrar.



Anécdota: Un aficionado le dice antes de jugar un partido "Suerte, a ver si ganamos hoy"... la contestación del Pibe fue "¿Aún creen que esto es cuestión de suerte?"... más claro agua. 


“Nunca hay que olvidar de dónde venimos… que el brillo fugaz no borre las huellas profundas del pasado… un pasado que es padre del presente y futuro”



2 comentarios:

  1. Ejerce de capitán aunque no lo sea. Gran jugador y gran persona. Grande Pibe

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  2. Una llastima no tindre un parell mes com ell, en tres iguals el B estaría salvat fa setmanes i lluitaria per estar mes amunt en la lliga.

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