martes, 27 de enero de 2026

Senior Femenino: CB Oliva Mompó-óptica

 Tras la derrota en Calpe (47-42) para despedir el año 2025 —un golpe duro que nos devolvió a la realidad tras el brillante triunfo ante Gandía— el equipo ha sabido rehacerse y arrancar 2026 de la mejor manera posible. Tres victorias consecutivas frente a Benidorm (59-34), Ondara (57-36) y en la visita a Carcaixent (28-54) confirman el buen trabajo y la capacidad de reacción del grupo.




El equipo ha mostrado momentos de muy buen juego, especialmente en el partido contra Ondara, donde se alcanzó un gran nivel durante muchos minutos. A pesar de sufrir bajas importantes en estos encuentros, el grupo ha sabido sobreponerse y sacar los partidos adelante, un aspecto clave para encarar con confianza la segunda vuelta de la competición.

Cerramos la primera vuelta con un balance de 9 victorias y 2 derrotas. Unos números muy positivos, pero que no deben hacernos perder de vista que aún hay mucho margen de mejora. Contamos con jugadoras jóvenes en pleno crecimiento, que seguirán evolucionando con la experiencia, y en ese proceso es fundamental el papel de las veteranas: deben ser referentes, faros y guías, liderando con el ejemplo semana tras semana y ayudando a reconducir los comportamientos propios de la juventud.

Nos encontramos en un momento que puede marcar el futuro de la sección para los próximos años. Es el momento de asentar unos buenos cimientos sobre los que construir todo lo que está por venir, que puede ser mucho si todas damos lo mejor de nosotras. La sección femenina nos ha dado las mayores alegrías y depende de todas que siga siendo así.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Manifiesto de un alma despierta: hacia dónde vamos

No escribo esto con rabia, ni con arrogancia. Lo escribo con preocupación, con un nudo en el estómago y una pregunta que no me deja en paz:

¿Hacia dónde vamos como sociedad?


Vivimos en un mundo donde nunca habíamos estado tan interconectados, pero pocas veces tan aislados. Nos sentamos a la mesa y no cruzamos palabras; miramos pantallas, no ojos. Subimos montañas para tomar una foto, no para respirar el aire puro o sentir el latido de la tierra bajo nuestros pies. Queremos compartir momentos sin siquiera vivirlos.


Hemos confundido progreso con acumulación. Medimos el valor en marcas, en apariencias, en la cantidad de seguidores, no en la calidad de las relaciones ni en la profundidad de nuestras ideas. Repetimos consignas sin pensar, defendemos lo indefendible, justificamos la mentira por comodidad o por miedo a reconocer que nos han engañado.

¿Dónde quedó la autocrítica?

¿En qué momento dejamos de pensar por nosotros mismos?


Cada día noto más cómo se extinguen valores que antes parecían intocables: la perseverancia, el esfuerzo, la entrega, la capacidad de sacrificio. Ahora, ante cualquier obstáculo, buscamos una excusa. Siempre hay un culpable afuera. El espejo es el último lugar donde nos atrevemos a mirar.


Hemos construido una sociedad donde lo inmediato ha secuestrado lo esencial. Donde todo debe ser ahora, fácil, sin esfuerzo. Somos fachada sin contenido. Una generación bien vestida, bien decorada, pero vacía por dentro.

¿Somos acaso la generación de la involución humana?


Y sin embargo, hay una imagen que no dejo de tener en mente:

Los niños.

Esos pequeños que juegan en una guardería, que se ríen con cualquier tontería, que comparten sin prejuicios, que sienten curiosidad por todo, que aprenden sin parar.

Ellos todavía están enteros.

Todavía son lo que fuimos antes de que el mundo nos llenara de ruido.


Pero también a ellos les robamos eso demasiado pronto. Les ponemos una tablet en las manos para que no molesten. Les dejamos frente a una pantalla porque no tenemos tiempo —o voluntad— para estar con ellos, jugar con ellos, leerles, salir a caminar, descubrir el mundo juntos.

Es más fácil apagar su luz que acompañarla.


Lo pienso y me acuerdo de mi infancia.

Salíamos a jugar al campo de tierra, poníamos piedras como porterías y nos echábamos horas jugando. O montábamos equipos para jugar al baloncesto usando como canasta la placa de la calle. Nos metíamos en los campos de naranjos, hacíamos cabañas, jugábamos al escondite… Éramos libres, éramos niños.

Llegaba a casa con los pantalones rotos o llenos de barro, para disgusto de mi madre, pero éramos felices.


Eso, hoy, está desapareciendo.


Los niños ya no tienen tiempo para ser niños. Entre clases de matemáticas, inglés, conservatorio, deberes y actividades extraescolares, muchos llevan una agenda más apretada que la de un ministro. Y si a eso le añadimos redes sociales, videojuegos, y una presencia cada vez más ausente de los adultos, ya no lo quiero ni pensar.

¿Qué les estamos haciendo?

¿Qué nos estamos haciendo como sociedad?


Queremos que nuestros hijos sean buenos estudiantes, que saquen buenas notas, que se preparen para carreras con salida, que aprendan idiomas, que no molesten demasiado... Pero, ¿alguien se ha parado a pensar en algo más profundo?


Cuando le preguntas a un padre qué quiere que sea su hijo, oyes respuestas como: médico, ingeniero, futbolista, abogado, funcionario.

Pero muy pocos dicen: “Quiero que sea feliz”.

Tan simple. Tan profundo. Tan olvidado.


Y luego vienen las expectativas que no se cumplen, la frustración, los reproches, la sensación de no estar a la altura.

¿Y si todo eso parte de un error de base?

¿Y si olvidamos lo más importante?


Yo no quiero dejar este mundo sin alzar la voz.

No quiero que el legado que dejemos sea una sociedad anestesiada, superficial, rota por dentro pero maquillada por fuera.

No quiero que el futuro se construya sobre la renuncia a todo lo que nos hace humanos.


Quiero creer que aún hay esperanza.

Que en algún rincón, en algún gesto, en alguna mirada sincera, todavía late una llama.

Pero, siendo honesto, cada vez cuesta más verla.


Tal vez esto no sea una protesta. Tal vez sea solo un grito silencioso.

Un llamado a despertar.

A volver a lo esencial.

A ser, de nuevo, un poco más como esos niños que fuimos, antes de que la prisa, el miedo y la apariencia nos robaran la verdad.




domingo, 21 de diciembre de 2025

Junior Femenino: CB Oliva Activa't Oliva... 55 - 27... Denia Basquet

 Nos enfrentábamos al rival más duro de la liga sobre el papel, el Denia. Sin embargo, las visitantes llegaban al encuentro con una dinámica negativa y muy mermadas por las bajas, contando únicamente con siete jugadoras para disputar este último partido de la primera fase.



Con el primer puesto ya asegurado, y quizá condicionadas por la situación del rival, no salimos a pista con la energía, la intensidad ni la claridad de ideas necesarias. Esta falta de ritmo fue bien aprovechada por un Denia orgulloso y con carácter, que llevó la iniciativa en el juego, el ritmo del partido y el marcador durante buena parte del primer periodo (4-6 en el minuto 8). Solo en los dos últimos minutos conseguimos reaccionar con un parcial de 7-0 que nos daba ventaja al final del cuarto, aunque de forma injusta por lo visto sobre la pista.

Ese buen tramo final tuvo continuidad en el inicio del segundo periodo, donde un parcial de 9-0 nos permitió abrir brecha en el marcador (20-6). Habíamos encontrado por fin el ritmo adecuado y las rivales comenzaron a verse superadas. Poco a poco fuimos aumentando la diferencia hasta llegar al descanso con un claro 32-14.

Con el partido aparentemente controlado, el exceso de relajación nos pasó factura tras el descanso. En el inicio del tercer periodo encajamos un parcial de 0-8 que obligó a pedir que se conectarán de nuevo, mayor intensidad y ordenar ideas si no queríamos tener un susto. La reacción no se hizo esperar y las chicas respondieron con un contundente 8-0 para devolver el partido a la senda correcta y cerrar el cuarto con un marcador de 40-22.

En el último periodo, el cansancio empezó a hacer mella en las jugadoras de Denia, y supimos aprovecharlo para sentenciar definitivamente el encuentro con un parcial de 15-5 que dejaba el resultado final en un cómodo 55-27.

Con esta victoria cerramos la primera fase con un balance impecable de 10-0 y afrontamos la siguiente etapa con buenas sensaciones. No obstante, sabemos que debemos seguir creciendo: ser más intensas desde el inicio, mantener una mayor regularidad y no conformarnos con lo conseguido hasta ahora. Queda mucho trabajo por delante.

jueves, 18 de diciembre de 2025

Junior Femenino: CB OLIVA Activa't Oliva... 84 - 23... CB Pego

 Novena jornada, de ganar el partido cerificábamos la primera posición a falta de la última jornada. Recibíamos a Pego y el partido era propicio para ello. Presentábamos bajas muy importantes en el equipo, pero teníamos el refuerzo de cadetes y el estreno de una nueva jugadora, Adelina, que ha pasado de ser una dura rival a una jugadora que nos aportará mucho en la rotación interior. 

El equipo salió muy intenso y concentrado, recuperando y anotando con fluidez que obligó a la rivales a pedir tiempo muerto y cambiar su plan de juego en defensa. Ese cambio hizo que nos costase más encontrar espacios e hizo que nos acelerasemos y precipitaramos en exceso. Poco a poco fuimos encontrando el tempo adecuado que requería el partido y a partir de ahí logramos jugar de nuevo a nuestro ritmo encontrando múltiples opciones de ataque desde donde hacer daño al rival, que se vieron desbordadas con el paso de los minutos. 

Victoria que nos hace encarar el fin de semana con mayor tranquilidad, sabedoras de que pase lo que pase acabaremos primeras en esta primera fase de la temporada. 




domingo, 14 de diciembre de 2025

Cadete Femenino: CB Oliva Activa't Oliva... 53 - 40... Tavernes

 El CB Oliva se enfrentaba al Tavernes en uno de esos partidos que siempre son sinónimo de energía, intensidad y dureza. Sin embargo, el primer contratiempo llegó incluso antes de que el balón se lanzara al aire: la lluvia dejó la pista exterior de Oliva impracticable, imposibilitando la disputa del encuentro en nuestra cancha habitual.



Gracias a la rápida gestión de Sam, el partido pudo disputarse finalmente en el pabellón de La Font d’en Carròs, por lo que es justo agradecer tanto a él como al Ayuntamiento de La Font su predisposición y ayuda al cedernos las instalaciones con tan poco margen de aviso.

El inicio del encuentro no pudo ser mejor para nuestros intereses. Una defensa muy sólida y ataques rápidos y efectivos nos permitieron abrir una primera brecha en el marcador. Las sensaciones eran inmejorables y, para quien no conociera a ambos equipos, podía parecer que el partido iba a convertirse en un cómodo paseo.

Nada más lejos de la realidad. El Tavernes demostró una vez más su carácter competitivo y su espíritu de lucha, negándose a rendirse a las primeras de cambio. Poco a poco el encuentro se igualó en intensidad, aunque el CB Oliva supo mantener la ventaja obtenida en los primeros minutos.

No se lograron parciales definitivos, pero cada intento de acercamiento por parte de las rivales encontraba respuesta inmediata en nuestras jugadoras. Así, en un constante tira y afloja, el equipo supo gestionar la renta y cerrar el partido con una merecida victoria.

Un triunfo que nos deja con un récord de 7-0 a falta de una jornada para el final, mientras que el resto de equipos acumula un mínimo de dos derrotas. Esto nos convierte matemáticamente en campeonas de grupo cuando aún queda una jornada por disputar.

Senior Autonómico: Gandia ... 86 - 91 ... CB Oliva Mompó-óptica

 El CB Oliva visitaba este fin de semana la cancha del Gandia en un derbi muy especial. Tras el partido de las chicas en Oliva, llegaba el turno de los chicos en tierras gandienses. Estos encuentros siempre son algo más que un partido: nadie quiere perdérselos, todos los jugadores quieren disputarlos y la afición los espera con ganas.



Y el partido no defraudó. Fue un auténtico encuentro de manicomio, una montaña rusa de emociones en la que los parciales iban de un lado a otro sin dar tregua. La primera parte fue la más equilibrada, con intercambio constante de canastas. En el primer periodo los de Gandia salieron beneficiados (23-16), mientras que en el segundo fue el CB Oliva quien dio un paso al frente para ajustar el marcador y llegar al descanso con un ajustado 39-38 favorable a los locales.

Tras el descanso llegó la locura. El CB Oliva firmó un espectacular parcial de 3-18 que colocó el marcador en 42-56. Parecía que por fin el equipo había encontrado la dinámica correcta, abriendo una brecha importante y volando hacia la victoria. Pero el baloncesto, caprichoso como pocos deportes, tenía preparado otro giro de guion.

En apenas cinco minutos, el Gandia respondió con un demoledor parcial de 15-3 que dejaba el marcador en 57-59. La situación se agravó con el inicio del último cuarto: un 12-1 para los locales los colocaba 69-60 a falta de cuatro minutos. En solo diez minutos, el CB Oliva había pasado de ganar de 14 a perder de 9. El equipo parecía a la deriva, sin rumbo ni reacción.

Entonces apareció Jaume. Un triple suyo despertó al equipo del letargo y desató una bendita locura. El CB Oliva reaccionó con carácter y corazón, llegando al final del tiempo reglamentario con ventaja de 71-73 tras un parcial de 2-13. Sin embargo, el Gandia, desde la línea de tiros libres, logró empatar el partido y forzar la prórroga.

En el tiempo extra, Cristóbal abrió el camino con un triple que dio confianza al equipo. Fue una prórroga de muchos puntos, en la que el CB Oliva volvió a mostrarse sólido para firmar un parcial de 13-18 y cerrar una victoria tan sufrida como merecida.

Un partido de locos: se tuvo ganado, se tuvo perdido y finalmente se acabó ganando. Porque el baloncesto es así, una montaña rusa de emociones donde nada es seguro, donde la alegría puede convertirse en tristeza en cuestión de minutos y los lamentos acabar transformándose en jolgorio. Esa es la belleza de este deporte, única e incomparable. 

Esperemos que esta victoria sea un punto de inflexión para el equipo, que cojan confianza, que crean en el trabajo y que crezcan juntos.