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viernes, 20 de junio de 2025

Mucho más que ganar: el verdadero valor de crecer en equipo

 Padres, madres… hay algo que muchas veces olvidamos cuando vemos a nuestros hijos jugar, competir, sudar en una cancha de baloncesto. Y es que no están solo jugando para ganar. Están aprendiendo a vivir.



Sí, claro que nos emocionamos con los puntos, con las victorias, con los trofeos. Pero la verdadera magia no está en el marcador. Está en lo que ocurre entre pase y pase, entre caída y caída, entre aplauso y aplauso. Porque ganar no lo es todo. Lo verdaderamente importante es formar parte de un equipo. Un equipo enseña a ceder, a escuchar, a confiar. Enseña a compartir el balón, pero también a compartir frustraciones, alegrías, silencios, miradas cómplices. Enseña que no siempre se es protagonista, pero sí siempre responsable. Enseña que el éxito real se construye juntos.


La cancha como escuela de vida: ahí dentro, en ese rectángulo, vuestros hijos están aprendiendo a caerse y levantarse. A perder sin rendirse. A ganar sin humillar. A esforzarse sin garantías, a respetar al rival y, sobre todo, a valorar al compañero.

Porque hay algo que ningún entrenador puede entrenar y ningún resultado puede medir: el carácter. Y el carácter no se forma en la victoria fácil, sino en la derrota dura. En el banquillo, esperando su turno para entrar a pista cuando el equipo lo necesite. En la bronca del entrenador ante un error repetido. En la mano tendida al que falló. En el abrazo al que metió el triple decisivo, aunque tú no hayas jugado ni un minuto. No hay medalla ni trofeo que valga más que un buen compañero. En el baloncesto, como en la vida, lo importante no es solo llegar lejos, sino con quién lo haces y cómo lo haces.


Es fácil estar en los buenos momentos. Cualquiera sabe aplaudir cuando hay alegría. Pero es en la adversidad donde se ve la verdadera fortaleza de un niño. O mejor dicho, de una persona. Y el baloncesto, bien vivido, forja personas de verdad. Lo que se llevan no es una copa, es una forma de ser. Porque cuando todo esto acabe, cuando los aros ya no importen y los balones queden en un rincón olvidados en la memoria… lo que quedará no será el número de partidos ganados. Quedará la amistad. Quedará el compañerismo. Quedará la humildad, la resiliencia, el respeto, el amor por el esfuerzo. Quedará la huella invisible que deja haber formado parte de algo más grande que uno mismo.

Así que no tengamos prisa. No midamos todo en puntos. No pensemos solo en destacar. Porque si vuestros hijos aprenden a ser parte de un equipo, a dar antes que recibir, a estar en la tormenta sin huir… entonces habrán ganado. Aunque el marcador diga lo contrario.

domingo, 10 de diciembre de 2017

#SinBotesNoHayParaiso Vergüenza


Pensaba que sería una broma de mal gusto la primera vez que vi la noticia... no me la creía, no me la podía creer, no me la quería creer... pero si, es cierta... en Malaga se ha prohibido a algunos centros escolares botar el balón, hacer baloncesto en las horas extra-escolares porque hace mucho ruido y molestan a los vecinos... ¿en serio? ¿una ciudad que va a ser Capital Europea del Deporte en 2020 prohíbe a los niños hacer deporte porque molestan? a mi me parece un sinsetido, un esperpento, una jodida tomadura de pelo... ¿Qué pretenden? ¿Qué los niños dejen de jugar al deporte que tanto les gusta, que les levanta pasiones y que amán?

¿Cuántos grandes jugadores hoy no serían nada si en sus tiempos les hubieran prohibido jugar a baloncesto porque hacía ruido? ¿Qué hubiera sido de Navarro, los Gasol, Felipe, Calderon, Ricky, Chacho, Llull, Rudy? ¿Qué hubieran sido de aquellos jugadores como Epi, Solozabal, Corbalán, Romay, los Jofresa, Villacampa?

Porque en aquellos años que parece tan lejanos si no jugabas en el colegio ¿Qué podías hacer? nada... absolutamente nada... Yo recuerdo que en mi época, habló como si ya fuera un viejo y es que ya no soy tan joven... acabamos las clases, nos íbamos a casa, dejábamos los trastos y nos íbamos corriendo al colegio a jugar... y a nadie le parecía mal, era lo normal... eso hoy ya no se ve como se veía antes... nos pasamos el día renegando de las nuevas generaciones, estás generaciones que están "perdidas", que solo hacen que jugar a la Tablet o a la play-station, que se pasan el día con el móvil, con el whatshap, el Facebook, twitter o instagram... que ya no se divierten como hacíamos nosotros, que hay más obesidad, que los niños ya no están coordinados y hay quienes no saben ni caminar, ya no digo ni correr... que parecen zombis andantes y que las relaciones se han vuelto artificiales... sí, nos quejamos de todo eso... ¿pero de quien es la culpa? ¿de los niños? No... la culpa es de nuestra sociedad... y nuestra sociedad somos nosotros, cada uno de nosotros... no es un ente superior del que nada sabemos... nosotros hemos convertido esta sociedad en la que es... y en nuestras manos está reconducirnos.

¿Qué pienso de esos vecinos cuyas quejas y denuncias han provocado está situación? Pues que son unos amargados, que al parecer nunca han tenido una infancia y que en casa han sido reprimidos todos sus deseos, sus sueños, sus pasiones... que no saben lo que es la felicidad, la ilusión, el gozar de algo... pero en el fondo de todo me dan lástima... los que no me dan lástima son los políticos que les han seguido el juego, los responsables de que esto haya ido más allá de una simple queja... ¿Cómo se pueden poner denuncias de 12 mil euros a colegios por dejar que sus alumnos jueguen a baloncesto? ¿nos hemos vuelto locos? ¿Qué pretenden estos políticos? sí, serán los mismos que se cuelguen la medalla porque su ciudad sea la Capital del Deporte de Europa en 2020... yo de Europa me replantearía trasladar la capital a otra ciudad donde no prohíban a niños practicar su deporte, su pasión.

Hecho la vista atrás en el tiempo y me veo jugando a baloncesto en mi trozo de terreno, horas y horas jugando yo solo con la canasta... para desesperación de la familia a los que no dejaba ni hacer la siesta... y nunca me prohibieron jugar a la pelota... recuerdo a mi abuela decir "dejar al niño jugar"... recuerdo todos esos días en el colegio jugando con los compañeros de clase desde las 5 de la tarde hasta que anochecía... recuerdo esas tardes jugando a baloncesto donde la canasta era la placa que daba nombre a la calle... entonces nadie se quejaba porque los niños jugasen con la pelota, entonces éramos libres y no nos coartaban nuestros sueños y libertades... ¿Qué hubiera sido de nosotros si nos hubieran prohibido jugar con la pelota? no quiero imaginarlo...
  
 
 
 
 
La revolución de las pelotas (por Pablo Lolaso...)






La estupidez y el absurdo se asientan en Malaga


viernes, 17 de febrero de 2017

Nos queda mucho que aprender

Si pinchas en el siguiente enlace leerás un artículo muy recomendable... 

Quitales el móvil, no el baloncesto

Por mi experiencia como entrenador puedo asegurar que aquellos que menos faltan a los entrenamientos, aquellos que siempre vienen, que más atención ponen, que más compromiso demuestran con el equipo son los que mejores notas académicas sacan... ¿casualidad? No creo... todo es cuestión de saber organizarse y de distribuirse bien el tiempo... y ahí es donde empieza el problema... muchos jóvenes no saben organizarse el tiempo porque no se les ha enseñado desde casa... tienen que aprender a priorizar... y a cumplir con los compromisos adquiridos si quieren ser alguien exitoso en el futuro en cualquier ámbito de la vida... No podemos quitarles el basquet cada vez que tengan un examen o suspendan una evaluación ¿se piensan que esa es la solución? se equivocan, la mayoría de veces siguen suspendiendo... y si aprueban ya les digo yo que no es porque se les haya quitado el baloncesto de su jornada semanal... el día tiene 24 horas y hay tiempo para todo lo importante... y el baloncesto puede tener su espacio reservado... porque que nadie me quiera vender la moto de que un niño de 12-13-14-15... años se pasa desde las 16:00h hasta las 22:00h estudiando sin parar... además que es imposible no es nada saludable... ¿y hay algo más importante que la salud? Los jóvenes necesitan hacer ejercicio, tomar el aire, "desemboirarse"... relacionarse, formar parte de algo más grande que ellos mismos... el principal problema es que la sociedad ve al deporte como algo "extra", como algo accesorio, algo que hacer en los ratos que tengas libres... es mucho más importante la informática, las matemáticas, el inglés, la música, etc, etc... y si, esas cosas son muy importantes... pero ¿son realmente más importantes que tener un cuerpo sano? ¿son más importantes que poder y saber relacionarse en un grupo de personas? 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Padres Entrenadores...

Viendo la cantidad de padres que hay últimamente en muchos sitios (no me refiero solo a Oliva, que también los hay, es algo que cada vez se ve más en todos los lados)... solo hay que ver la actitud de algunos en las gradas y cuando acaban los entrenes o partidos no estaría mal que se vieran este vídeo donde explican cual debe ser su actitud con los hijos... deben de recordar que son padres y no entrenadores... que a veces confunden términos... es el entrenador el que debe exigir y debe poner unas metas y objetivos a los jugadores, el que debe poner unas normas dentro del equipo... los padres ahí no deben de entrar, su papel esta en animar a sus hijos y a sus compañeros... el entrenador ya corregirá defectos y errores... los padres tienen que ser el refuerzo positivo de sus hijos.

Pinchar el enlace para ver el vídeo:


La actitud que deben tener los padres con sus hijos

lunes, 2 de septiembre de 2013

Compromisos de Principio de Temporada


Javier Rodríguez  02/09/2008
Todos los que estamos metidos en aventuras de este tipo, ya sea como entrenador, padre o jugador (valga todo para la parte femenina por aquello de la paridad), los años no los concebimos igual que el resto de los mortales. Nosotros nos regimos por "temporadas" que acaban en junio, que en julio sólo tenemos ganas de desconectar de todo y que en agosto ya empezamos a tener el "mono" de volver a las andadas con un montón de nuevos compromisos planificados para el mes de septiembre, que es nuestro enero particular. 


Precisamente a estos "deseos de nueva temporada" me quiero referir en este artículo y aunque supongo que esto queda claro, es una mera opinión perfectamente rebatible por cualquiera que lea este artículo. 

Empecemos con los jugadores, cuántas veces oímos la típica frase allá por el mes de diciembre - enero "es que tengo que estudiar y tres días de entreno es demasiado para aprobar el curso", evidentemente el problema surge en el tema de planificar el tiempo, en este caso mi experiencia como entrenador me da la respuesta, de todos los/las jugadores/as que dejaron el equipo por este problema (en algunos casos real, en otros como excusa ya que había otras circunstancias) ninguno mejoró sus notas con dejar los entrenos, es más, a los malos resultados académicos se sumó el abandono de la práctica deportiva, una combinación poco recomendable. 

La principal valoración a la hora de afrontar una temporada como jugador es ser realista, no se trata de decir, voy a estudiar 20 de las 24 horas del día, dejando dos para entrenar y otras dos para ver CSI, sabemos que eso nos durará dos días como mucho. Debemos planificar nuestro tiempo de tal forma que nos de tiempo para todo, considerando el entrenamiento como la forma de liberar la cabeza de la carga intelectual que lleva, pero claro, eso conlleva sacrificio, ya que ¿cuánto nos queda de día?, por la mañana clase, por la tarde estudio hasta el entreno, ida al entreno, el entrenamiento en sí (que si bien es descanso intelectual no es menos cierto que también supone una carga extra de stress por mucho que nos guste), vuelta a casa, ducha (los más limpios) y estudio hasta acostarse. Efectivamente, no hay tiempo para ver CSI, habrá que esperar a que salga en DVD para disfrutarla en su totalidad. 

¿Cuántos pueden soportar ese ritmo? La respuesta es clara, todos, sin excusa, visto así parece una vida monacal pero no es menos cierto que existen muchas salvedades, existen días sin entrenos, con cargas de estudio menores, que existen 52 fines de semana al año (104 días, vale, con 30 días en los que hay partido, lo acepto, pero ese es el premio al trabajo de la semana), vacaciones escolares en Navidad, Semana Santa, fiestas... que nos permiten un tiempo extra para disfrutar de esos pequeños placeres que no podemos hacer durante gran parte de la temporada, pero que nos sirven de descanso. 

Por tanto y aún a riesgo de repetirme, las claves para lograr el éxito de la temporada, tanto en estudios como en lo deportivo descansa en PRS (Planificación, que sea Realista y mucho Sacrificio), todo lo demás son excusas que nos pueden valer para engañarnos a nosotros mismos, pero tomadlo como un reto, si lo conseguís habréis demostrado madurez. 

Todo lo dicho está claro que vale para categorías de infantil o cadete para arriba, pero qué ocurre con los equipos de abajo, con esos benjamines, alevines o preinfantiles que no tienen tanto que estudiar, ahí es donde entran en acción los padres, que si bien, en las categorías altas tienen igual importancia, es evidente que en las nombradas adquieren un tinte mayor. 

Sin duda, el sacrificio que tienen que hacer es mucho mayor que el que realmente se valora, su deseo para la temporada se basa en poder ajustar sus horarios, buscar soluciones alternativas para que el niño pueda realizar las actividades que le gustan y encima con el único premio de dejar a su hijo y volver a recogerlo a la hora y media ya que no pueden ni deben participar de la actividad. 

Para mayor inri deben soportar los cambios de humor de los niños por razones tan variadas como pueden ser no haber jugado lo que ellos creían, o por haber discutido con un compañero que no le pasaba el balón, o por haber recibido una bronca de su entrenador que creen no merecida, o... la lista puede ser infinita. 

Es en esos momentos cuando, como padres, debemos demostrar que estamos con ellos, que comprendemos sus sentimientos, su enfado, su malestar, su euforia en otros momentos, pero sin que ello suponga apartarse de la realidad que le tenemos que demostrar, que la vida tiene su parte buena y su parte mala que también tiene que conocer y no demostrarle una defensa infinita por encima de algo que, en nuestro fuero interno, sabemos que puede no tener razón y si, aún así, tenemos dudas, debemos demostrarle cual es el cauce correcto para llevar nuestras quejas. 

Por tanto, vaya el mayor reconocimiento a todos esos padres que se sacrifican de lunes a domingo, que lo mismo se levantan a las 8 de la mañana un sábado para estar de pie durante hora y media en una cancha al aire libre, en pleno mes de febrero con dos grados de temperatura, que están de lunes a viernes llevando y trayendo a sus hijos para que puedan disfrutar de su deporte favorito. Vosotros sois el mayor ejemplo para ellos y vuestras actuaciones son las que se verán reflejadas en ellos en un futuro, tenedlo siempre presente. 

Finalmente los entrenadores, sin duda, los que mayores cambios de humor sufren a lo largo de la temporada, lo mismo están eufóricos que al borde de la mayor de las depresiones y en ello pueden influir cosas tan "simples" cómo puede ser la forma de realizar un entreno por sus jugadores. 

Convivir con esto último no es fácil, a ello se suma que tu principal deseo de temporada es ser un ejemplo, de nada vale exigir puntualidad si tú no la das desde un principio, si exiges sacrificio y no eres el primero que te lo impones, si pides concentración y no traes tus entrenamientos preparados y sobre todo, si no demuestras humildad, sabiendo que el mundo de baloncesto es tan amplio que te exige una preparación continua y que debes estar reciclándote a cada momento, si crees que lo sabes todo, mal vas y poco podrás enseñar. 

Lo que nadie nos quita a los entrenadores al principio de cada temporada, es la ilusión, raro es el caso, que supongo que alguno habrá, que el entrenador no se muestre ilusionado con su proyecto, ya sea un prebenjamín como un Primera Nacional, ya tenga fama el equipo de ser competitivo o problemático. Todos apuntamos nuestros mejores deseos y "soñamos" con hacer la temporada de nuestra vida, pero para ello, tendremos que cumplir todo lo apuntado en el párrafo anterior. 

Que se cumplan todos vuestros deseos esta temporada.

lunes, 29 de abril de 2013

Entrenadores 8: RELACIÓN ENTRENADOR – PADRES



Es un punto en el que hay que tener cuidado,.. se debe de dejar claro desde un principio cual es el papel de los padres en el equipo,.. ellos no pueden influir en el trabajo del entrenador,.. pueden tener y dar las opiniones que quieran, pero de ahí a tener influencia sobre el entrenador va un mundo. Como entrenador puedo llegar a entender ciertas actitudes de los padres,.. y aunque no comparto muchas de sus opiniones (igual que ellos no compartirán muchas de mis decisiones) si que las respeto,.. cada persona tiene una opinión y se le ha de respetar. 

El problema viene con el típico padre que ejerce de entrenador del hijo,.. desde el momento que adopta esa postura esta interfiriendo en la labor del entrenador y no debemos de consentirlo (ahí ya no hay respeto que valga). Esta muy bien que venga a animar al equipo, que se exprese como quiera (no voy a decirle yo a cada uno como debe de mostrarse y comportarse, igual que no voy a cambiar yo mi forma de ser por lo que me puedan increpar unos u otros) pero que no interfiera en el juego de los jugadores (sea o no su hijo). 
En todos estos años que llevo de entrenador puedo estar contento con los padres de los jugadores que me ha tocado entrenar,.. aunque también ha habido ciertos casos que no he podido corregir,.. esos niños acabaron dejándoselo,.. porque esta es otra consecuencia negativa de esos padres que quieren ser entrenadores que hacen que el hijo se estrese y aborrezca el juego que está practicando, llegando a abandonarlo. El niño lo que espera del padre es apoyo, ánimos, que estén a su lado en los malos momentos,.. no esperan de ellos otra voz crítica que se una a la del entrenador y compañeros. 

Debemos hacerles ver a los padres que para sus hijos sería muy importante que se dedicaran a animarlos en todo momento, aunque las cosas no les salieran, aunque sus hijos no destacaran y no fueran capaces de hacer ciertas cosas,.. también hay que hacerles ver que no son profesionales, que están practicando un juego y que lo importante es que den lo máximo independientemente del resultado,.. y que las posibles críticas y correcciones ya las hace el entrenador,.. su misión debe de ser respaldar a su hijo.

jueves, 21 de marzo de 2013

El Cofre de vidrio


Érase una vez un anciano que había perdido a su esposa y vivía solo. Había trabajado duramente como sastre toda su vida, pero los infortunios lo habían dejado en bancarrota, y ahora era tan viejo que ya no podía trabajar.
Las manos le temblaban tanto, que no podía enhebrar una aguja, y la visión se le había enturbiado demasiado para hacer una costura recta.
Tenía tres hijos varones, pero los tres habían crecido y se habían casado, y estaban tan ocupados con su propia vida que sólo tenían tiempo para cenar con su padre una vez por semana.
El anciano estaba cada vez más débil, y los hijos lo visitaban cada vez menos:
- No quieren estar conmigo ahora; se decía...
- Tienen miedo de que yo me convierta en una carga.
Se pasó una noche en vela pensando qué sería de él y al fin trazó un plan.
A la mañana siguiente, fue a ver a su amigo el carpintero y le pidió que le fabricara un cofregrande. Luego fue a ver a su amigo el cerrajero y le pidió que le diera un cerrojo viejo. Por último, fue a ver a su amigo el vidriero y le pidió todos los fragmentos de vidrio roto que tuviera.
El anciano llevó el cofre a su casa, lo llenó hasta el tope de vidrios rotos, le echó llave y lo puso bajo la mesa de la cocina.
Cuando sus hijos fueron a cenar, lo tocaron con los pies, y mirando bajo la mesa preguntaron:
- ¿Qué hay en ese cofre?
El anciano respondió:
- ¡OH nada! Sólo algunas cosas que he ahorrado.
Sus hijos lo empujaron y vieron que era muy pesado. Lo patearon y oyeron un tintineo. Debe estar lleno con el oro que ahorró a lo largo de los años susurraron. Deliberaron y decidieron turnarse para vivir con el viejo, y así custodiar el "tesoro".
La primera semana el hijo menor se mudó a la casa del padre, lo cuidó y le cocinó.
A la semana siguiente, lo reemplazó el segundo hijo, y la semana siguiente acudió el hijo mayor. Así siguieron por un tiempo.
Al fin el anciano padre enfermó y falleció. Los hijos le hicieron un bonito funeral, pues creían que una fortuna los aguardaba bajo la mesa de la cocina, y podían costearse un gasto grande con el viejo.
Cuando terminó la ceremonia, buscaron en toda la casa hasta encontrar la llave, y abrieron el cofre. Por cierto, lo encontraron lleno de vidrios rotos.
- ¡Qué triquiñuela tan infame! exclamó el hijo mayor ¡Qué crueldad para con sus hijos!
- ¿Pero, qué podía hacer? - preguntó tristemente el segundo hijo
- Seamos francos. De no haber sido por el cofre, lo habríamos descuidado hasta el final de sus días. Estoy avergonzado de mí mismo -sollozó el hijo menor -. Obligamos a nuestro padre a rebajarse al engaño, porque no observamos el mandamiento que él nos enseñó cuando éramos pequeños.
El hijo mayor muy enojado, volcó el cofre para asegurarse de que no hubiera ningún objeto valioso oculto entre los vidrios, y los desparramó en el suelo hasta vaciar el cofre.
Los tres hermanos miraron silenciosamente dentro y leyeron una inscripción que el padre les había dejado en el fondo: "Honrarás a tu padre y a tu madre"

lunes, 11 de marzo de 2013

Lo que hizo falta... Un padre es más que una cartera


De adeveras te lo digo: me voy padre de tu casa… Lo digo así, ¡de tu casa!, porque no la siento mía. Porque aunque aquí he vivido desde el día en que nací, cuando empecé a comprender, comprendí, debo decirlo así, comprendí que con nacer no basta para ser tu hijo, para tener tu ternura y para tener tu cariño. Y por eso me voy, y ¡gracias! lo digo sinceramente, nada me faltó a tu lado, ni la casa, ni la escuela, ni el juguete favorito, ni la ropa que hoy me viste o el coche que ayer usé…
Pero, ¿soy tan ambicioso, parezco tan exigente si te digo que no basta, que no fue suficiente ni el dinero, ni la ropa, ni ese coche, ni esta casa, porque quiero -por que siempre quise- algo más que no me diste? Y tu abultada cartera, fuente siempre surtidora de remedios materiales, nunca tuvo los billetes para comprar un solo minuto de tu atención necesaria, de tu tiempo fundamental para ocuparte de mí.
Pensarás que fui un buen hijo, ¡Claro! porque nunca te enterabas: ¿Sabes que troné en la escuela, que termine con mi novia y corrí una borrachera en antros de mala nota, que probé la marihuana, que hacia pinta en el colegio, o que le robé a mama? No, no lo sabes, nunca hubo tiempo de pensar en cosas triviales; total, dices que “los adolescentes somos traviesos y flojos, pero que al hacernos hombres enderezamos los pasos”
¡Te equivocas no era el caso! y toda mi rebeldía era un grito de llamada al que nunca respondiste, el quizá tu ni oíste… Y si tú me preguntas en que punto me fallaste, solo podría responderte: ¡Me faltaste! Pero ¿para que le sigo? Ya no es hora para quejas. Faltó… lo que me hizo falta, ¿Qué, que voy a hacer? ¡Quien sabe! ¿Qué a dónde he de ir? ¡No importa! ¿Qué de donde hallaré el dinero para pagar esta vida a la que me has acostumbrado? No puedes creer que viva sin aire acondicionado, sin vehículo a la puerta, sin “feria” para la disco, sin las chicas, sin las fiestas, sin un padre involucrado en industrias y otras empresas, que es importante en política y que frecuenta altas esferas.
¿Qué no he de vivir sin todo esto? ¿Qué así mi vida esta hecha? ¿Y quién dijo que era vida la estancia en estos salones de los que sales y entras, donde nunca puedo verte ni decirte: “Papi hoy si te quedas”? Nunca he vivido en tu casa, nunca ha sido vida ésta. Ahora es que voy a vivir fuera de aquí, lejos de aquí, sin la esperanza de que un día vengas a mi…y nunca llegues.
Me voy padre, tus negocios en inversiones de amor se han ido a la bancarota y declaras la quiebra en el comercio de mi amor. Pagaste caro y seguirás pagando, y hoy pierdes casi toda la inversión. Pero si sacas en venta los pocos bienes que quedan, para salvar el negocio, ¡me propongo como socio! Y atiende bien a mi oferta que no habrá mejor postor. Yo te compro para padre, el tiempo que no tuviste para dárselo a tu hijo. Te lo compro todo, para gozarlo, todo ese cariño inútil que nunca supiste usar. Pagaré bien por tu risa, por tu palabra, por tu sonrisa, y pagaré más por tu caricia, tu preocupación, tu celo, tu cariño y por tu amor. ¡Te los compro!, ¡Te los compro todos!, y aunque no se bien de finanzas, podré ser un buen comprador.
Y si te vendes para padre, ¡YO TE PAGO MI CORAZÓN!.

lunes, 4 de marzo de 2013

Mientras los entrenadores forman… ¿Qué hacen los padres y madres de nuestros niños y niñas?


Artículo de: Miguel J. Retamero
Mientras los entrenadores forman… ¿Qué hacen los padres y madres de nuestros niños y niñas?
Hoy en día, puedes ir a ver un partido de cualquier deporte en categoría de formación, dónde los niños y niñas disfrutan jugando, los entrenadores en formación disfrutan de sus jugadores y los árbitros que están empezando se forman, pero… ¿Qué ocurre en las gradas?
A día de hoy, nos encontramos con una situación algo desagradable en los pabellones y pistas de juego dónde juegan nuestros pequeños, no hablo de jugar a fútbol, baloncesto, balonmano, o cualquier otro deporte, hablo de la situación que nos encontramos en las gradas de estos lugares. Encontramos a padres, madres y familiares de jugadoras y jugadores, que no se dedican a otra cosa, más que a gritar, gritan al árbitro, gritan al entrenador, gritan a sus hijos, gritan al otro equipo y como no a otros padres.
Por desgracia esto no es solo cosa de la grada que entra en trifulcas y se queda ahí. Esto afecta a todos… No se dan cuenta de que están gritando e insultando al entrenador de su hijo, un muchacho de poca edad que está aprendiendo igual que sus hijas, y que seguramente tendrá alguna formación para desempeñar esta función. Tampoco valoran la dificultad de un joven árbitro al ponerse frente a un partido, que puede ser su primer partido, un muchacho o muchacha que se enfunda un uniforme tras haber recibido una formación y que en muchas ocasiones no puede ser acompañado por un compañero con más experiencia. Y lo más importante, estos progenitores no se dan cuenta del gran daño que ocasionan a los menores, que a menudo se ven avergonzados por sus padres y madres, e incluso tienen que mandarles callar mientras están jugando en el terreno de juego, estos padres no se dan cuenta de que mientras ven a sus hijos han de animar, ayudarles a divertirse, pero no reprocharles el fallar una canasta, o el dar un mal pase…
Quizá si antes de aventurarse en comenzar a gritar pensaran un poco o incluso les preguntaran a sus hijos te gusta que vaya a verte, quizá muchos niños y niñas responderían con rotunda negación y realmente no es porque no quieran que sus padres los vean, sino porque se avergüenzan de lo que hacen en la pista o mejor dicho, en las gradas.
No podemos extrañarnos cuando un jugador ya formado con casi los dieciocho años se encara al árbitro o insulta al otro equipo, es lo que han aprendido desde pequeños, es la formación de sus padres, es un granito de arena convertido en una montaña, y mientras que su entrenador luchaba para que recibiera unos valores, para que cada día que saltara a la pista estuviese orgulloso de vestir unos colores, o simplemente e coger un balón y encarar la canasta, había alguien que echaba abajo ese duro trabajo, y si para colmo se les pide a los progenitores que apoyen al entrenador y no se insulte en el partido, estos se vuelven en contra del entrenador porque no tiene derecho a decir que pueden y no pueden hacer, como dijo una gran entrenadora a una madre, “Usted confía en mi la educación de su hija, por tanto yo tengo derecho a decirle que si usted insulta en los partidos su hija no jugará” porque así es los entrenadores y entrenadoras están para formar, y deben tener el apoyo de las madres y padres.
Para terminar hoy es un día especial y quiero dedicar este artículo a dos personas que han trabajado mucho con sus niñas para conseguir hoy la victoria en la categoría minibasket femenina en Granada, enhorabuena a Antonio Caballero y Loli Fernández por su gran trabajo durante esta temporada.
Miguel J. Retamero

lunes, 25 de febrero de 2013

La Mama Entrenadora


Un artículo más de una página de fútbol que perfectamente podemos traspolar al mundo del baloncesto: 

La mama entrenadora suele ser en la mayoría de los casos mas "peligrosa" ya que como todos sabemos es experta en fútbol además de resultar por su naturaleza femenina mas inteligente que el hombre. A este tipo de mamás (minoría, pero peligrosa) nunca le conseguirás hacer entender ciertas cosas ya que su niño nunca sería capaz de eso ni de lo otro, todo es fruto de la "manía persecutoria" del entrenador hacia el inocente retoño. Utiliza en ocasiones todo su "ingenio" para manipular a otras mamás que nada tienen que ver con su "problema" para  añadirlas a su causa ya que no solo es el entrenador sino toda la estructura del Club la que está en su contra. El papá ante la duda acude a algunos entrenamientos para comprobar "in situ" que la mamá tiene razón, el niño que puede ser conflictivo pero no tonto, en esos entrenes mantiene un comportamiento ejemplar o simplemente normal. La mamá (caso real este) llega a "amenazar" veladamente dejando caer que irá hablar con "Altas esferas" o realizar escritos por que todas las otras mamás piensan como ella. Muy peligroso este caso si el que recibe el  "mensaje" no tiene la tranquilidad de asumir que todo esto forma parte del "paisaje". La gran vista educativa-formativa de la mamá-papá llega al "climax" cuando todo lo que tiene que decir procura hacerlo con el niño al lado,  que el chaval vea que le defienden, que escuche sus  quejas que en algunos momentos llegan incluso a convertirse en amenazas. Todo esto suele ocurrir cuando por una u otra cosa, por la esperanza de que algo cambie a mejor se espera mas de lo debido en tomar las decisiones oportunas. Las cosas se alargan mas de lo normal... y luego pasa lo que pasa. Puede que llegue el día (uno ya no estará para verlo) en que los papas/mamas entiendan que la educación deportiva les necesita para una colaboración mutua, pero es imposible un dialogo con quien carece de la mas mínima mencionada educación y por suerte o desgracia lo vemos todos, pero eso nunca lo aceptarán. 

http://barbadasbase.blogspot.com.es/2011/03/la-mama-entrenadora-los-ejemplos.html

domingo, 24 de febrero de 2013

¿Cuales son los límites?

Historia real contada en Internet: 
UN PADRE AMENAZA E INSULTA AL ENTRENADOR, INTERRUMPE EL ENTRENAMIENTO EN PRESENCIA DE LOS NIÑOS... ¿Y NO PASA NADA?


Con el niño a su lado (como acostumbra), y por segunda vez en dos semanas un papá disconforme con las medidas disciplinarias tomadas por el entrenador de su hijo se presentó e interrumpió el entrenamiento lanzando insultos varios y amenazas. Esta noticia no está sacada de ninguna fuente sino que es de elaboración propia y se irá ampliando si todo sigue igual. Unos hechos que el entrenador considera muy graves y si el Club/Escuela no toma medidas, el citado entrenador estudia tomar las judiciales, todo tiene unos límites. Estas amenazas unidas a las "calumnias" vertidas por la respectiva mamá ya que lo que el niño cuenta es siempre la "verdad", sus quejas ante responsables politicos y el daño que ello puede acarrear ya que estamos hablando de una "Escuela Municipal" deben ser aclaradas ante quien corresponde. El daño que se hace o se pretende hacer a una persona que no creo que sea precisamente un ejemplo de "crueldad" con los niños y su trayectoria así lo avala, es imprevisible y preocupante. A modo de reflexión  y solo como opinión decir que nunca debe dejarse como un asunto menor este tipo de situaciones, no es la primera vez que ocurre en otros equipos y si no se pone freno en el momento oportuno el ejemplo que se da tanto a otros niños como a padres es que "todo vale", además se sientan precedentes que mas pronto o mas tarde pasan factura; "Si a este se lo permitimos por que no a este otro...". Las REGLAS DEL JUEGO DEBEN SER IGUALES PARA TODOS, sin distinciones por cuestiones de ningún tipo. El Entrenador o Formador no debe ser siempre la "victima" ni el saco que reciba los golpes por lo antes mencionado. Se puede equivocar y se equivoca, pero su dignidad y su persona deben estar por encima de veleidades de ciertos personajes. Poco importan los logros deportivos si fallamos en lo elemental, cuando se ponen todos los medios para encauzar una situación y los allegados eligen un camino distinto poco queda por hacer. Uno tiene sus prioridades claras, prefiero perder partidos a perder el norte en lo que entiendo por educación deportiva. Y si por escribir esto pierdo otras cosas... nunca será por no cumplir con mi deber y con mis principios. 




No puedo comulgar con ruedas de molino, no se debiera admitir en un equipo (escuela) a futbolistas que desestabilizan, crean "grupillos" y se creen los reyes del mambo,  siguen existiendo padres que confunden entrenamiento con guardería (pero eso dentro de lo malo se va llevando), pero ¿Hasta donde hay que aguantar? Sabemos que una Escuela Municipal a diferencia de un Club a veces "traga" algunas incidencias para evitar el ruido?. No sirve establecer normas cuando la temporada está en su recta final y algunos ya se las han pasado por el forro, las reglas hay que hacerlas a principios de la misma, comunicarlas y sobre todo CUMPLIRLAS. 


¿Que pensaría el papá acalorado si alguien se presenta en su trabajo amenazándole e insultándole?.. ¿Por que es fútbol todo vale?... ¿Como actuaría si alguien acude a su jefe hablando de suposiciones y si este o aquel dijo lo que me parece que dijo?... pues entre otras cosas lo mas probable es que el amenazador-insultante no pisase mas la oficina-empresa-o lo que fuese. Estamos en lo mismo, con el agravante de que los niños presencian el espectáculo.
 

http://barbadasbase.blogspot.com.es/2011/03/la-violencia-en-el-futbol-base-tiene.html

jueves, 21 de febrero de 2013

La misión del árbitro: Fernando Garzón, Comisario FIBA


En una reunión que mantuve con algunos árbitros hace poco, tuvimos una charla a mi entender muy provechosa, en la que departimos sobre lo que es arbitrar, qué implica, las maneras de realizar nuestra labor de la mejor manera posible. Y en ella salieron términos de uso cotidiano en el mundo del arbitraje, relacionados entre sí, términos que nos resultan conocidos, que escuchamos día tras día, que definen  aspectos del arbitraje entendido como un todo conceptual y contextual.  Voy a intentar transmitir esa idea global en las próximas líneas, con la idea de que sirvan de reflexión, de punto de partida para una exploración más personalizada.
esquema 1
El árbitro dispone de dos manuales básicos: las Reglas de Juego y el Manual de Mecánica. Lo primero que vemos en ellos, obviamente, es una serie de conceptos, de ideas, de pautas, de reglas, de leyes: la LETRA. Pero si profundizamos en esa letra, si pasamos a la siguiente fase, si sentimos la curiosidad innata a todo ser humano, llegaremos a la pregunta fundamental: ¿Por qué? ¿Cuáles son las razones de esas pautas, de esas reglas, de esos artículos? ¿Por qué se crearon y por que han ido modificándose con el paso del tiempo? ¿Qué buscan, qué intentan? Es decir, si respondemos a estas preguntas, llegaremos a la esencia: el ESPIRITU.
Como es lógico, toda actividad social ha de estar regida por unas normas, unas normas que sirvan para delimitar dicha actividad, pero no como algo únicamente prohibitivo (esto se puede hacer, aquello no se puede hacer), sino también y principalmente, como guía que marque el camino a seguir, como nexo de unión entre todos los participantes, de modo que se erijan en el mismo idioma para todos.
Una vez comprendido esto, hemos de ser capaces de conjugar la letra y el espíritu, de conocer el juego no sólo por lo que dice el reglamento, sino sobre todo ser capaces de sentirlo, de vivirlo, de comprenderlo. Saber qué intentan los jugadores y entrenadores, las razones de sus movimientos, de sus tácticas, de su esfuerzo. Solo así podremos LEER EL JUEGO, que no es otra cosa que saber, como árbitros,  qué está ocurriendo en cada momento, las fases por las que atraviesa un partido, las razones por las que se juega de determinada forma y otros aspectos.
Esquema 2
A la hora de leer el juego, repito, desde el punto de vista arbitral, hemos de conjugar una serie de aspectos fundamentales. Cuando observamos lo que está ocurriendo sobre la cancha, tenemos que analizar una serie de factores. Una buena lectura de juego nos permitirá ser dominadores de la situación, porque sabemos qué tenemos entre manos, sabemos lo que estamos haciendo. Para tal fin, hemos de conjugar los conceptos (la letra revestida de espíritu) con diferentes perspectivas. ¿Por qué un equipo presiona / defiende en zona / mete balones a los pivots / etc? ¿Dónde pueden estar los puntos de conflicto dependiendo del juego desplegado? ¿Protegemos y fomentamos la creatividad, el juego limpio, el esfuerzo legítimo? ¿Realmente somos conscientes de que  atacantes y defensores forman parte de un mismo partido, cada uno con una finalidad propia? En resumidas cuentas, ¿hacemos todo lo que está en nuestras manos para que lo que se vea en la pista sea el mejor baloncesto posible?
Esquema 3
Si comprendemos lo qué está ocurriendo en la pista, solo así, podremos seleccionar adecuadamente. Arbitrar no es hacer sonar un silbato. Arbitrar es decidir, y la decisión puede ser intervenir, detener el juego o, por el contrario, dejarlo continuar. Hay dos tipos de infracciones: faltas o violaciones. Y en ambos casos, tenemos que aplicar el principio de ventaja/desventaja. ¡Cuántas veces habremos escuchado esto! Ventaja/desventaja. Pero ¿qué significa? Ni más ni menos que, partiendo de una correcta lectura de juego, seamos capaces de identificar aquellas infracciones leves sin incidencia en el juego, infracciones que pueden quedar sin señalar. Pero siempre partiendo de una buena lectura de juego, es decir, de ser capaces de comprender qué está ocurriendo  en la pista y todos los aspectos que hemos mencionado anteriormente. De esta manera, lograremos que el arbitraje y, por ende, el partido de baloncesto, sea algo equilibrado, sin fisuras, lógico, respetando la letra y, sobre todo, el espíritu, la creatividad, el juego limpio, la intención pura de esforzarse por un fin.
Esquema 4
Y esta balanza tiene dos platos: en uno, el control del partido. En el otro, la fluidez del juego. Esta es la misión del árbitro: conducir un partido de modo que se dispute con la mayor fluidez posible pero siempre de manera  que esté controlado. Lógicamente, control sin fluidez (o viceversa) no sirve de nada. Para que un partido sea fluido basta con no sancionar. Pero claro, estaría descontrolado. Y para que un partido esté controlado basta con sancionar cualquier infracción que se produzca. Pero ¿dónde quedaría la fluidez? Es en ese equilibrio donde radica el secreto de un buen arbitraje. Es de ese equilibrio de donde debe nacer la línea de arbitraje.
Esquema 5
Línea de arbitraje que se establece desde el salto inicial, marcando desde el inicio la pauta de lo que es legal y lo que no, lo que se puede realizar dentro de la letra y el espíritu de las reglas y lo que queda fuera de ellos.  De nuevo, no se trata de prohibir por prohibir, sino más bien de guiar, de marcar un camino que seguir, de modo que los participantes tengan claro desde el minuto 1 a qué atenerse. Una línea de arbitraje que se adapta al juego, al partido, que lee correctamente y sabe qué ajustes son necesarios en cada momento, ajustes que no suponen grandes cambios de rumbo, sino únicamente una adaptación al momento concreto por el que discurre el encuentro. Una línea que es coherente con el deporte y los deportistas, que tiene lógica, sentido común y uniformidad. Una línea que transmite credibilidad en la labor arbitral, que sabe transmitir autoridad sin autoritarismo, porque entiende el partido. Una línea de arbitraje única, que emana de un único equipo arbitral, no de dos arbitrajes individuales. Una línea de arbitraje que se prolonga más allá de ese partido concreto para servir de nexo a todos los encuentros de una competición
Como siempre, la colaboración de todos los participantes es fundamental para un buen devenir del partido. Pongamos todo de nuestra parte y trabajemos con ASERTIVIDAD: respetar los derechos de los demás pero haciendo que se respeten también los nuestros, sin agresividad.
“Yo respeto vuestro trabajo, respetad vosotros el mío.
Yo comprendo vuestro esfuerzo, comprended vosotros el mío.
Yo acepto vuestra tensión, aceptad que yo también tengo la mía.”

http://www.bizkaiabasket.biz/bisaski/la-mision-del-arbitro/


MI OPINIÓN PERSONAL DEL TEMA: discrepo de algunas consideraciones, creo que más importante que la fluidez del juego es la de impartir justicia correctamente y a veces ese dejar fluir hace que el juego se haga muy duro e incluso violento en algunos casos y cuando se quieren dar cuenta ya es tarde para ponerle remedio y muchas veces el resultado es fruto de esa falta de justicia. Pero esa es la filosofía del arbitraje (supuestamente todos los árbitros son conocedores de ella, aunque seguro que alguno habrá que no ha escuchado en la vida nada de lo descrito anteriormente) y con ella debemos de convivir, mal que nos pese en muchos casos. Juguemos y disfrutemos de nuestro deporte y dejemos que los árbitros hagan su labor lo mejor que sepan. Eso no quiere decir que no les podamos protestar, yo lo he hecho, muchas veces además y muchas ganando de bastantes puntos de diferencia (no me gusta que los árbitros tiendan a igualar los resultados cuando hay mucha diferencia, o que no apliquen el mismo criterio en ambos lados del campo, o que no se sancionen las acciones violentas porque el partido ya este decidido de un lado u otro,.. los árbitros deberían pitar independientemente del resultado), pero no caigamos en la protesta por protesta, también debemos mirarnos a nosotros mismos como entrenadores, jugadores, equipo y mejorar nuestras prestaciones en cada parcela.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Alex Requena: Selección Valenciana



Estamos de enhorabuena, uno de los nuestros ha sido finalmente seleccionado para jugar el Campeonato de España con la Selección Alevín de la Comunidad Valenciana,.. él es: 
ALEX REQUENA


Esta temporada esta jugando en el Valencia Bàsquet Alevín, donde esta demostrando la gran calidad que tiene y sobre todo el enorme amor al baloncesto que le han inculcado en la familia desde siempre (se echa de menos a los padres animando en las gradas con ese entusiasmo y fervor, siempre de manera positiva y sin ningún mal gesto nunca) Toda la familia esta haciendo un gran esfuerzo para ir a Valencia 3 días a la semana a entrenar más el día de partido, y el niño bien que lo esta aprovechando. Demuestra que si se quiere hay tiempo para todo, estudios, baloncesto, amigos, familia, todo. 


En su actual equipo, el Valencia Bàsquet, se ha convertido en uno de los referentes, su forma de ser y su enorme trabajo le han llevado a convertirse en pieza fundamental para su entrenador actual, como ya lo fuera en Oliva para Juan Carlos Lazón (en este éxito tú también tienes tu parte de responsabilidad aunque seguro que tu modestia dirá que no, yo digo que si, lo que es seguro es que el orgullo que sentirás es enorme)

Es un jugador que no deja de progresar, que cada día es mejor y que su techo aun esta lejos de ser alcanzado. Espero que no deje de crecer cada día, no debe de darse por satisfecho con lo logrado, ni debe creerse nunca mejor de lo que es, ahí seguro que sus padres no le dejarán que patinen donde muchos otros si hicieron. 

 Hace semanas que en el Club sospechábamos que iba a ser seleccionado, algunos estábamos convencidos de ello,.. eran los padres los más comedidos, los que no lo veían claro,.. donde otros ven las enormes virtudes de sus hijos (las tengan o no), los padres de Alex siempre han sido muy humildes en ese aspecto viendo lo bueno de todos los demás y sin acabar de creerse que su hijo es un auténtico jugón de este deporte llamado Baloncesto (aunque por su forma de ser y tomarse las cosas podría ser bueno en cualquier tipo de deporte,.. gracias a Dios se dedico al baloncesto y lo podemos disfrutar todos)

Gracias a su enorme rendimiento en el Valencia Bàsquet la Federación cayo en la cuenta de que ahí había un jugador con un perfil del que carecían en la selección (Oliva esta muy lejos para verlo, pero ahí en Valencia es más fácil y su rendimiento no podía pasar desapercibido ni para un ciego, que lo hay, y muchos en esta federación que no es capaz de ver más allá de los equipos autonómicos o de las capitales,.. hay vida más allá,.. pero eso es otro tema,..) 

Un jugador capaz de defender a cualquier jugador por bueno que fuera y sacarlo del partido. Un jugador cuya intensidad defensiva era capaz de desconectar al mejor atacante del equipo rival. Un jugador con gran capacidad de lucha y sacrificio. Un jugador que escucha, atiende y pone en práctica las enseñanzas de sus entrenadores. 

Fue de los últimos en llegar al grupo de los preseleccionados, muchos de los cuales llevaban un año entero entrenando en Tecnificación, pero su ascenso ha sido meteórico y en pocas semanas se gano el puesto fijo en la selección, algo que solo esta al alcance de pequeños grandes jugadores y Alex lo es. 

No le costo mucho por su personalidad ser uno más del grupo, su forma de ser hace que congenie de forma natural con todos aquellos que le rodean, esa sonrisa de bicho, ese carácter juguetón, esa simpatía le convierten en uno de los "lideres" de cualquier grupo (ya lo era en Oliva jugando con compañeros un año mayores que él)

En la pista podríamos destacar muchas cosas de su juego, no me voy a extender en ello, yo me quedo con su carácter competitivo y ganador, eso es lo que marca la diferencia entre los simplemente buenos y los realmente buenos,.. él es de los segundos.




Solo queda desearle suerte en esta aventura,.. y sobre todo que la disfrute, será un gran experiencia a nivel deportivo, jugará contra los mejores jugadores de toda España, contra grandes selecciones, será una buena prueba, un gran reto,.. y seguro que lo asume con muchas ganas, energías y entusiasmo,.. pero también será una experiencia a nivel humano muy grande, hará nuevas y grandes amistades, compartirá tiempo y espacio con muchas y muy diferentes personalidades, no solo de su equipo, del resto de equipos también,.. y eso vale mucho más que si gana o no una medalla,.. aunque tampoco sería de extrañar que nos trajeran una copa,.. Alex esta acostumbrado a ello:




Disfrutar toda la familia de esa experiencia,.. un abrazo de parte de la "familia" del C.B. Oliva, todos nos alegramos enormemente por todos los éxitos de Alex.

Me voy a permitir la licencia de escribir unas palabras de Juan Carlos lazón, su ex-entrenador aquí en Oliva (lo siento Juancar, pero creo que le harán ilusión al nano y a los padres): "Me alegro por ellos. De vez en cuando cosas buenas pasan a gente buena. Se lo merecen. Y yo, sin pecar de modestia, no creo que haya contribuido ni en un 20%. Ese nano entrenado por mi mujer hubiera llegado al mismo sitio. Es un ejemplo de sacrificio, disciplina y humildad, y normalmente con esos valores se suelen conseguir muchos retos"

lunes, 18 de febrero de 2013

El baloncesto se está futbolizando


Artículo de Carolina Armas en Basketmania:
EL BALONCESTO SE ESTÁ FUTBOLIZANDO
Cierta parte de este deporte no me gusta nada, ya que los valores que siempre nos inculcaron como la superación, el respeto, la lealtad, la amistad, el fair play, se están perdiendo. Este no es el Baloncesto con el que he crecido y al que dedico tantas horas de mi vida.
Al formar parte de varios estamentos dentro de este deporte (jugadora, árbitro y entrenadora) he podido comprobar que El Baloncesto se está Futbolizando y ahora entenderán el motivo.
Aún recuerdo cuando jugué mi primer partido de baloncesto en la Pureza, sin poder dormir, acostada con el equipaje que me quedaba de pijama. Ese entusiasmo que tenía se lo transmití a mis padres, y mis compañeras a los suyos y todos iban orgullosos a los partidos, aplaudían a rabiar, animaban a ambos equipos y al finalizar el encuentro entraban a la cancha a felicitarnos aunque no hubiéramos metido ningún punto y por supuesto, a darnos el bocadillo y el jugo, permaneciendo ambas aficiones dentro de la cancha tranquilamente, hablando unos con otros.
En la actualidad los padres se creen entrenadores nacionales y se atribuyen la potestad de juzgar a los entrenadores, poniendo en duda su capacidad, dirigiendo desde la grada a sus hijos y protestando a los árbitros, porque TODOS parecen tener un Master en reglas de juego, sin saber realmente que en algunas ocasiones, hacen el ridículo más espantoso, y que a muchos de los niños les produce vergüenza su actitud.
Y cuando termina el partido, sería una utopía pensar que los padres de ambos equipos puedan charlar animadamente dentro de la cancha sin que se acerquen a hablar con los colegiados sobre el arbitraje, los acorralen a la salida de los pabellones y se produzcan descalificaciones entre las aficiones.
No siempre es así, pero lamentablemente estas actitudes se están haciendo habituales en la práctica del baloncesto, y sobre todo en la base, que es una categoría de formación.
¿Ahora entienden porque se está futbolizando el baloncesto?
Estos comportamientos no eran asiduos en nuestro deporte, y siempre criticábamos estos hechos cuando nos lo comentaban de los campos de fútbol, pero ahora se producen en nuestras canchas.
¿Que nos queda por ver?
¿Ese es el amor al deporte y el respeto que inculcamos a nuestros hijos?
¿Deben plantearse la situación actual las federaciones, los colegios y clubes?

http://barbadasbase.blogspot.com.es/2011/03/el-papa-entrenador-en-el-mundo-del.html

jueves, 14 de febrero de 2013

El Papa Entrenador


 Está convencido que su hijo es un diamante en bruto, una futura estrella del deporte. No está dispuesto a que se malogre, no permite ningún fallo en la educación deportiva de su hijo, su hijo lo hace todo bien (casi siempre), y los compañeros son peores que él, le pasan mal o poco, el club es un desastre de organización… siempre hay algo de que quejarse. Su hijo por su edad, su madurez, su desconocimiento… sufre las consecuencias de este celo, cariño y protección paternal mal entendidas.

Es muy difícil que un niño con un “PAPA ENTRENADOR“ progrese adecuadamente, lo más probable es que, poco a poco, se convierta en un niño inmaduro, consentido y no querido por el resto del equipo.

La verdad es que la figura de “PAPA ENTRENADOR“ con todos los detalles aquí descritos, es muy rara de encontrar, pero es muy frecuente el encontrarse padres que caen en algunos de esos errores u otros similares. La pasión, a veces, nos ciega y no nos damos cuenta del daño que hacemos al hijo y al equipo.

Menos mal que al lado de estos “PAPA ENTRENADOR“ están los verdaderos PADRES, ante los que hay que quitarse el sombrero: acompañan en ellos los transportes y desplazamientos, mantiene una actitud discreta de apoyo, animan a su hijo y al grupo de forma elegante y digna de elogio, no crean presión innecesaria, sino que dan motivación y seguridad, en resumen, saben disfrutar del deporte de sus hijos

POR FAVOR, NO JUGUEMOS A “ PAPA ENTRENADOR “
  
COMPORTAMIENTO DE LOS PADRES

Observar siempre una actitud positiva en entrenamientos, partidos (independientemente de su resultado) y actos organizados por el Club.
Animar y apoyar al equipo sin protestas, insultos o desaprobaciones a la actuación del árbitro o de jugadores, entrenadores y seguidores (propios o rivales)
Aceptación de las decisiones técnicas y disciplinarias del entrenador.
Las consultas, sugerencias o quejas no se harán nunca en el transcurso ni a la finalización de los entrenamientos o partidos y deberán plantearse en el momento y lugar oportunos a través del delegado, entrenador o coordinador Deportivo.

viernes, 8 de febrero de 2013

Sergio Scariolo: Relaciones padres-entrenador y viceversa


Durante estos días he leído en la página web de la FEB las informaciones y los reportajes elaborados alrededor del Campeonato de España Minibasketde selecciones autonómicas, una fiesta del baloncesto que anualmente regenera la ilusión y proyecta el futuro del basket español. Me identifico y alineo completamente con las declaraciones de Ángel Palmi, director deportivo de la FEB, quien afirmaba en una entrevista que “lo prioritario en el Mini no es ganar, sino estar con los amigos y aprender”. Suscribo esta finalidad en mi doble papel de padre y entrenador profesional.
Me doy cuenta de lo importante que es la educación a través del deporte y de la función tan esencial que ejercen los entrenadores. Es a estos entrenadores a los que debemos pedir un esfuerzo de coherencia entre el mensaje educativo que transmiten y sus acciones en los entrenamientos y los partidos. Añado en este punto la transcendencia e importancia que aquí debe desempeñar el club, responsable de la elección y formación de los entrenadores que trabajan con los jugadores en edades de formación. Es fundamental que los clubes mantengan una coherencia entre lo que piden a sus entrenadores y cómo valoran su trabajo.
Considero que la educación táctica y competitiva tiene que ser progresiva y lógica en la evolución del jugador por las categorías de cantera. Por consecuencia, igual de progresiva tiene que ser la exigencia de resultados.
Puede pasar que en algunas ocasiones los clubes promocionen a aquellos entrenadores que han conseguido títulos con los equipos de formación, pero raramente he visto a un instructor transformarse en un gran entrenador “sobre la piel” de sus propios jugadores. Indudablemente ganar no es malo. Sí lo es si se logra de una forma especulativa, acudiendo, por ejemplo, a una defensa zonal durante cuarenta minutos o extremando la sistematización de los ataques. Esa conducta puede ayudar a ganar un partido, pero no impulsa la consagración del técnico como un entrenador de alto nivel. A los entrenadores que trabajáis con equipos de formación os ánimo a ser equilibrados, eligiendo adecuadamente los instrumentos que os ayuden a competir sin desviaros de la línea de coherencia y del objetivo de una progresión adecuada de los jóvenes valores.
LOS PADRES SEGÚN EL ENTRENADOR
Hablo ahora del papel que desempeñan los padres desde el punto de vista del entrenador. No me parece que el papel paterno y materno se circunscriba a ser el de meros espectadores.
Los hijos reclaman de los padres un seguimiento discreto, alejado de los “espectáculos” que algunos ofrecen desde la grada. Los padres deben interesarse por su hijo deportista, animar al equipo e incluso celebrar los pequeños éxitos.
Si yo fuera el entrenador de ese equipo de formación, reclamaría a los padres que arropen a sus hijos y que colaboren conmigo en crear un buen deportista en un deporte de equipo. El cariño y el apoyo de los padres resultan fundamentales y se complementan con la labor que desempeña el entrenador, pero para ello se debe predicar con el ejemplo.
La confusión no puede desconcertar al jugador. Los mensajes de los padres y del entrenador deben concordar y la vía educativa puede tener dos canales que confluyan en una misma línea. El clima positivo debe rodear el entorno del niño.
Recuerdo que durante mi etapa como responsable de la sección de baloncesto del Real Madrid se creó un Departamento de Psicología que apuntaba su trabajo hacia los niños y sus familiares. Se organizaron cursos dirigidos a los padres y se mejoraron las relaciones con ellos. Animo a todos los clubes a trabajar en este sentido e incluso recomiendo a los entrenadores que organicen una serie de reuniones con los padres de sus chavales en las que se les expliquen las claves de este trabajo y la coordinación en los mensajes que los niños reciben por parte de su entrenador y los que le llegan desde el entorno familiar.
EL ENTRENADOR SEGÚN LOS PADRES
Como al comienzo de este escrito os comentaba, la reflexión que desarrollo en el blog la efectúo tanto desde el punto de vista de padre como en mi papel de entrenador. Construyo ahora estos comentarios en versión padre. Mis dos hijos practican ocasionalmente cuatro o cinco deportes, pero a la hora de definir su propia pasión al niño le gusta el baloncesto y la niña se decanta por el baile. Mi papel de padre me impulsa a no forzar la práctica de alguna disciplina, animándoles a seguir con todo lo que les atrae sin impedir que manifiesten sus preferencias.
Ser padre también me exige una función de control sobre el funcionamiento del grupo deportivo en el que está inmerso mi hijo. Creo que podemos estar legitimados a exigirseriedad, puntualidad, higiene, educación… En definitiva, el respeto por los múltiples valores que son inherentes a la práctica deportiva y que apuntalan la formación integral de la persona.
Mantengo el modo padre con el piloto de entrenador encendido. Teniendo conocimiento de baloncesto, me interesa controlar –sin alejarme de la objetividad- que mi hijo sea uno más del grupo y que reciba un trato equitativo respecto al resto de compañeros. Si tuviera la sensación de que no fuera así, intentaría descubrirlo desde el diálogo directo con el entrenador, evitando los comentarios con el niño antes de saber lo que pasa.
Otro de los aspectos que me interesa conocer es si en los entrenamientos se trabaja en una dirección coherente con lo que se considera la correcta progresión y evolución –no utilización- del jugador. Por ejemplo, me preocuparía que en los ejercicios de fundamentos individuales se trabajen por igual ambas manos y también que se enseñe a utilizar el pivote con ambos pies. No creo que comentar estos aspectos sea extralimitarme en mi función como padre sino ofrecer una contribución positiva, manteniendo como último recurso integrar lo que le niño practica con su equipo jugando-entrenando a solas con él.
De todos modos, las relaciones padres-entrenador y padres-jugador no se extinguen cuando el deportista finaliza su etapa de formación. Sorprendería a muchos darse cuenta de que esta influencia también es muy importante cuando el joven se convierte en jugador del primer equipo.

Artículo de Sergío Scariolo extraído del blog de Sergio Scariolo.