El encuentro comenzó con muchas imprecisiones por parte de ambos equipos, que tuvieron dificultades para encontrar el camino al aro. En el minuto 7 el marcador reflejaba un ajustado 6-5, hasta que un minuto brillante nos permitió firmar un parcial de 7-0, cerrando el primer periodo con ventaja por 13-5. En el segundo cuarto se mejoró el acierto ofensivo, aunque todavía se desperdiciaron demasiadas oportunidades claras. Aun así, el equipo logró mantener el control del juego y llegar al descanso con un marcador favorable de 30-16.
El inicio del tercer periodo fue positivo: nos escapamos hasta los 19 puntos de ventaja (38-19). Sin embargo, en los instantes finales se encadenaron varios errores —acciones debajo del aro, entradas sin defensa y tiros fáciles fallados— que el rival aprovechó para reducir diferencias con un parcial de 0-8, dejando el marcador en 40-29 al final del cuarto. El último periodo comenzó con Ondara acercándose peligrosamente (42-33), pero a partir de ese momento el equipo reaccionó con un contundente parcial de 13-0 que sentenció definitivamente el partido. Fue un encuentro en el que no estuvimos especialmente finos: faltó acierto, claridad de ideas y fluidez en el juego. Pese a todo, la superioridad física y el talento individual marcaron la diferencia y nos permitieron sumar una nueva victoria, aunque lejos de nuestro máximo nivel y rendimiento esperado.

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