domingo, 10 de junio de 2018

Rafa Nadal #Undecimo Roland Garros



El Rey de la Tierra... el Emperador de París... Nadal conquista de nuevo el Roland Garros... por undécima vez... 11 entorchados del mayor torneo sobre tierra batida que hay en el mundo... territorio para gladiadores, donde sólo sobreviven los mejores (a pesar de los problemas físicos en un dedo a mitad del tercer set), donde sólo los elegidos son capaces de conquistar el corazón de los seguidores que ven desde la barrera como se baten cuerpo a cuerpo hasta la extenuación los guerreros sudorosos, cubiertos de arcilla, entregados a una sola meta: entrar 1 vez en el Olimpo de los Dioses del deporte de la raqueta... y Nadal lo ha logrado no 1, ni 2, ni 3... ni 8, ni 9, ni 10... lo ha logrado 11 veces...
 
 
 
Su gesta será recordada mucho más allá del paso del tiempo... como Aquiles un día, pasados 100 años, 1000 años... la eternidad, se hablará de un ser mitológico que fue capaz de ganar 11 Roland Garros (sino más, porque puede seguir ganando en el futuro algún que otro... quien sabe) y la gente del tercer milenio no se lo creerá, pensará que la leyenda será un mito creado por sus antepasados que fueron transmitiendo una historia de ciencia ficción... porque Nadal no ha hecho algo muy complicado, Nadal ha logrado romper las barreras de lo imposible, de lo inimaginable, de lo sobrehumano... no vamos a seguir enumerando calificativos, porque nunca acabaríamos y nunca alcanzaríamos a describir la verdadera magnitud de lo que ha conseguido hacer este señor...
 
No, ya no hablamos de Nadal como el mejor deportista español de todos los tiempos... eso es algo que todo el mundo tiene claro desde hace años... ya no debatimos si es uno de los mejores tenistas de la Historia algo que todo el mundo da por sentado... cuando hablamos de Nadal estamos hablando de uno de los mejores deportistas mundiales de todos los tiempos... un deportista que trasciende a su deporte... Nadal está en el Olimpo de los más grandes, codeándose de igual a igual con Federer, con Jordan, con Ali, con Shumacher, con Bolt, Owens, Phelps... esa es la grandeza de Nadal, un Dios de carne y hueso... nuestro Hércules particular...  
 
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