sábado, 7 de junio de 2025

Gracias, Ricky: cuando el talento necesita descanso, cuando el alma pide calma



No sé si este es tu adiós definitivo o solo una pausa más en el camino, pero después de leer tu mensaje —ese “no es un adiós, es un gracias”— sentí la necesidad de escribirte. De darte las gracias, sí, pero también de compartir lo que muchos llevamos dentro desde hace tiempo: admiración, ternura, y una profunda reflexión sobre lo que significa crecer demasiado pronto en un mundo que no siempre perdona.


Fuiste un rayo de luz inesperado en nuestro baloncesto. Un niño con cara de adolescente y alma de veterano, que aparecía en las pistas profesionales cuando otros apenas soñaban con debutar en juveniles. Desde tu primer partido con el Joventut de Badalona nos dejaste boquiabiertos: ese mapa que parecías tener en la cabeza, esa visión de juego imposible de enseñar, ese genio que todo lo veía medio segundo antes.


Nos hiciste soñar. Y como suele pasar cuando alguien brilla tan pronto, proyectamos en ti expectativas descomunales. No nos conformábamos con verte disfrutar, queríamos verte dominar. Queríamos que fueses el mejor base del mundo, el heredero de generaciones doradas, el MVP eterno. Y quizás ahí, sin querer, empezamos a cargar tu mochila con más peso del que nadie debería llevar.


Viviste deprisa. Demasiado. Y a veces eso se paga caro. En tu caso, con dudas, lesiones, críticas feroces, y golpes de la vida que ningún entrenador puede prever en un plan de partido. La pérdida de tu madre fue, seguramente, el más duro. Un terremoto emocional que sacudió todo, incluso donde parecía que nada podía tambalearse: tu pasión por el baloncesto.


¿Quién puede jugar al más alto nivel cuando el corazón no encuentra consuelo? ¿Quién puede seguir liderando cuando la mente grita que paremos? Nos cuesta mucho entender que los deportistas sois personas. Personas que sufren, que dudan, que también se cansan. Y tú, Ricky, has tenido el coraje de decirlo en voz alta. De parar. De mirarte. De hablar. Eso, en un entorno donde la fortaleza se mide en trofeos y no en salud mental, es de una valentía inmensa.


Ganaste con la selección. Lo ganaste todo. Fuiste MVP de un Mundial, referente de una generación, arquitecto de victorias inolvidables. Pero incluso si no lo hubieras sido, tu huella seguiría intacta. Porque lo tuyo no ha sido solo ganar. Lo tuyo ha sido dar. Dar asistencias, sí, pero también dar ejemplo, dar juego, dar inspiración.


Gracias, Ricky, por recordarnos que el baloncesto se juega con las manos, pero se entiende con el corazón. Que el talento necesita un entorno que lo acompañe. Que las mentes también se lesionan. Que parar a tiempo también es avanzar.


Quizás no sea un adiós, como tú dices. Ojalá no lo sea. Pero si lo fuera, que quede claro: no nos debes nada. Al contrario. Somos nosotros los que te debemos. Por tu magia, por tu honestidad, por tu generosidad, por tu lucha silenciosa. Y por enseñarnos que, incluso en la élite, hay espacio para la fragilidad, para la pausa, para la vida.


Gracias por todo, Ricky.


Con admiración y respeto,

Un aficionado agradecido

Valoración Cadete Masculino 2024-25: Más que 2 equipos... 1 Familia

 


Esta temporada ha sido especial. Diferente. De esas que, sin necesidad de ganar un título, se quedan grabadas para siempre en la memoria de sus protagonistas.


Tuvimos dos equipos cadetes: el Cadete A, con jugadores de segundo año reforzados con los jugadores del Cadete B, y el Cadete B, formado por una mezcla de segundo año, primer año… y hasta cuatro valientes que aún estaban en edad infantil. Pero desde el principio tuvimos claro que no queríamos que fueran “dos equipos”. Queríamos un solo grupo, una sola familia, y así lo hicimos. Entrenaban juntos, compartían pista, entrenador, ilusiones, cansancio, bromas… Todo.


Y sí, a veces fue complicado: cuando venían todos, organizar los entrenamientos no era fácil, no siempre se podía tener a todos activos como nos gustaría. Pero también fue bonito ver cómo crecían como grupo, cómo se animaban unos a otros (si, también con sus gracietas, sus enfados y sus piques), cómo celebraban juntos y cómo se consolaban en las derrotas. Se sentían del mismo equipo. Se sentían parte de algo más grande.


También llegaron compañeros nuevos. Algunos venían de otros deportes, otros de otros países con la complejidad del idioma. Y el grupo los recibió como lo que son ahora: uno más de los nuestros. Porque en este club eso es lo importante: que nadie se quede fuera, que todos encuentren su sitio (el baloncesto, claro. Pero también lo que no se ve)


Empezamos muy bien. Tanto el A como el B ganaban partidos, jugaban con intensidad, con calidad… por momentos se veía un nivel altísimo. Luego llegó un bajón. Normal. A estas edades es parte del camino. El Cadete A lo pagó con derrotas que nos dejaron fuera de esa fase de ascenso que tanto habíamos soñado. El B, sin embargo, aguantó el tipo y llegó hasta cuartos de final, donde cayeron ante Torrevieja. Pero lo que más orgullo nos dio no fue el resultado: fue ver cómo lo pelearon, cómo se apoyaron, cómo crecieron en el proceso. Y si hablamos de momentos inolvidables, no podemos dejar de mencionar el torneo de Navidad en Málaga. Allí fueron 12 de ellos, y vivieron algo que no se puede explicar con palabras: baloncesto, sí, pero también risas, amigos nuevos, pocas horas de sueño, algún que otro “desliz” propio de la edad… y muchas lecciones que no se aprenden en un entrenamiento. Vivieron, y eso también forma parte del juego.


Gracias por formar parte de esto: ha sido un año de esfuerzo, compañerismo, madurez, tropiezos y aprendizaje. Pero sobre todo ha sido un año de familia.


Porque en el CB Oliva no solo enseñamos a botar, pasar o tirar. Aquí enseñamos a ser equipo, a compartir valores, a crecer juntos. A ser responsables, a cuidarse, a apoyarse. Y eso es gracias a vosotros: jugadores, madres, padres… todos los que habéis estado ahí, en cada entreno, en cada partido, en cada viaje.


No ganamos una liga. No conseguimos un ascenso. Pero sí ganamos algo más grande: el orgullo de ver cómo nuestros chicos juegan al baloncesto mientras se hacen personas.


Y eso, para nosotros, es la verdadera victoria.


Gracias por confiar en este camino.

Gracias por formar parte de esta familia.

Seguimos. Siempre juntos.

CB Oliva

viernes, 6 de junio de 2025

Mis cuatro mosqueteras

 


Chicas… si cierro los ojos, aún os veo pequeñas, corriendo por la cancha, con esa mezcla de ilusión, nervios y energía que solo se tiene cuando se empieza algo que, sin saberlo, va a marcar tu vida...


Hoy, en este umbral simbólico que es una graduación, no puedo evitar mirar atrás con emoción. Frente a mí no solo veo a cuatro chicas jóvenes que culminan una etapa; veo a cuatro almas entrelazadas por el baloncesto, la amistad y el tiempo compartido. Cuatro mosqueteras, como las llamo yo, porque donde iba una, allí estaban las otras. Siempre juntas. Siempre unidas, incluso en los cabreos y enfados.


Las primeras en llegar fueron Mar y Carla Parra, hijas de un jugador y entrenador con historia en el CB Oliva. El baloncesto no era solo un deporte en su casa, era casi un idioma, un pulso cotidiano. Y así, casi inevitablemente, se dejaron atrapar por la magia de la cancha, aunque hubo alguna reticencia pero es que estaban condenadas a acabar en este mundo. Más tarde se unió Blanca Navarro, hermana de Marta, una jugadora de aquella inolvidable generación del 84. El legado corría por su sangre, y ella no hizo sino honrarlo. Y entonces irrumpió Diana Gavrila, un relámpago hecho persona, una fuerza indomable que corría más rápido que el viento y que conquistó la pista con cada paso.


Las cuatro, nacidas en 2007, se reconocieron desde el principio. Se eligieron. Y desde entonces formaron una hermandad que ni el tiempo ni las adversidades han logrado quebrar. Entre discusiones y carcajadas, entre lágrimas y celebraciones, tejieron algo que va más allá de la amistad: un lazo invulnerable, una alianza de corazones.


Yo he tenido el privilegio de observarlas en su tránsito. Las vi llegar siendo niñas, pequeñas y llenas de sueños, y hoy las contemplo convertidas en mujeres jóvenes, fuertes, conscientes de sí mismas. Han vivido el júbilo de la victoria y la crudeza de la derrota. Han conocido la belleza del juego, pero también sus espinas. Y siempre, siempre, han estado las unas para las otras.


Y si me permitís, hoy también os confieso algo que guardo en el corazón: me he quedado con las ganas de haber sido algunos años más vuestro entrenador. Las circunstancias, como tantas veces ocurre en la vida, no lo permitieron. Pero aunque no estuve siempre en el banquillo, estuve con vosotras. Os seguí de cerca, celebré vuestros logros, sufrí con vuestras derrotas, y disfruté profundamente de esos días que quedábamos antes de entrenar en el parque para comer helados de fresa, de esos almuerzos compartidos, cenas improvisadas, rutas en las que el camino era lo de menos, y esas conversaciones que nacen de lo simple y acaban siendo inolvidables.


No siempre coincidimos, es cierto, pero siempre nos hemos encontrado. Incluso en el enfado, incluso en la discusión y el enfrentamiento, siempre hubo cariño. Un cariño que no ha hecho más que crecer con los años, porque está hecho de respeto, de memoria y de afecto sincero.


Hoy se gradúan, sí. Pero más allá de un diploma o una categoría deportiva, lo que verdaderamente celebramos es el milagro de su unión. Han construido algo que no se entrena, no se enseña, no se impone: se elige. Se han escogido las unas a las otras, libremente, con el corazón abierto. Y eso, chicas, es un tesoro.


No sé dónde os llevará la vida. No sé qué caminos recorreréis, qué sueños perseguiréis ni qué batallas enfrentaréis. Pero sí sé que nunca estaréis solas. Porque os tenéis. Porque os habéis hecho familia, no de sangre, sino de alma.


Tenéis suerte. Mucha suerte.


Y yo tengo la fortuna de haber sido testigo de vuestra historia. Aunque a ratos desde la distancia, siempre con el corazón cerca.













Valoración temporada 2024-25 – Junior CB Oliva Activa’t Oliva

 


La temporada arrancó con más sombras que certezas. Dos lesiones de gravedad (Michaela y Carolina) nos dejaron sin dos piezas fundamentales para el equipo que aportaban carácter e intensidad. A ellas se sumaron bajas por motivos de estudios y horarios, haciendo que el equipo iniciara el curso prácticamente en cuadro. Con solo 8 jugadoras fijas, el refuerzo constante de las hermanas Atou y Koniba desde el equipo cadete, la ayuda puntual de Eva y alguna veterana (Diana y Blanca) que sumaron minutos cuando se pudo, comenzamos una temporada que se preveía larga, dura y llena de complicaciones.


Y, sin embargo, supimos dar la cara desde el primer día.

La primera fase fue muy sólida, acabando segundas de grupo y con partidos de buen nivel aunque nos faltó consistencia para ganar algún partido que nos hubiera dado la posibilidad de quedar primeras. En la segunda fase, aún mejor: solo una derrota y líderes del grupo, accediendo a los cruces como una de las mejores primeras clasificadas de toda la Comunidad.


En octavos de final, superamos a Maristas en una eliminatoria dura que se decidió con claridad en casa. En cuartos, nos enfrentamos al equipo que nos eliminó la temporada anterior (Aldaia). Esta vez, supimos gestionar la eliminatoria con inteligencia y garra, logrando la clasificación tras un gran partido de ida y una derrota por la mínima en casa. Pero ahí llegó un golpe duro: la descalificación de Koniba, pieza clave en la rotación interior, condicionó el tramo final.


En semifinales, demostramos carácter. Dominamos durante muchos minutos en la pista de La Vall d’Uxó, pero se nos escapó el partido por solo 2 puntos tras haber ido ganando de 16. En casa, a pesar del esfuerzo y del corazón puesto en la pista, no pudimos remontar. Los pequeños detalles, el desgaste físico y la corta rotación en la posición de pívot pesaron más de lo deseado.


Nos quedamos a un paso de la final, sí, pero lo conseguido va mucho más allá de un resultado. Este equipo ha sabido superar adversidades, crecer desde la dificultad, construir desde la incertidumbre. Hemos visto madurez, compromiso, lágrimas, bajones, sonrisas, complicidad, apoyo mutuo. Hemos aprendido a luchar, a confiar, a resistir... Hemos visto crecer a algunas jugadoras más de lo esperado, las bajas las han obligado a asumir un rol más importante que en temporadas anteriores y lo han hecho y se han desarrollado más rápido.


La temporada 2024-25 no nos deja un trofeo, pero sí una historia de superación y un grupo humano que ha salido reforzado. Gracias a todas y cada una de las jugadoras por el esfuerzo, a las que estuvieron, a las que no pudieron y a las que vendrán.

Porque esto no acaba aquí. Seguimos creciendo. Seguimos soñando.

Equipo: Aroa Rosello, Mar Navarro, Nuria Navarro, Eivile Jakubonyte, Isabella Bogdan, Diana Gavrila, Atou Traore, Blanca Navarro, Paula Escriva, Allegra Cariqueo, Itziar Macias, Koniba Traore, Michaela Miroslavova, Carolina Manjarrez, Maricarmen Cantus y Óscar Roca. 

💙🏀 #SomOliva #ActivaToliva #OrgullDeEquip 

jueves, 5 de junio de 2025

Valoración Junior Masculino 2024-25: CB Oliva Salom Assessors

 


La temporada comenzó con un importante relevo generacional. Tras la marcha natural de una destacada promoción a categoría senior, el equipo mantenía piezas claves de segundo año y recibía con ilusión a una nueva hornada de jugadores de primer año, una generación en la que el club ha depositado muchas esperanzas. Con la combinación de ambos grupos y bajo la dirección del experimentado entrenador Toni Boigues, las expectativas eran formar un equipo competitivo, con carácter, garra y compromiso.



🟢 Inicio esperanzador


Los primeros compases de la temporada fueron prometedores. El equipo mostraba ilusión, compromiso y un ambiente muy positivo en el día a día. Las dinámicas de trabajo eran buenas y el grupo parecía consolidarse tanto a nivel deportivo como humano.


🟡 Evolución y dificultades


Sin embargo, con el paso de las semanas, esa inercia positiva comenzó a diluirse. Se produjeron algunas bajas voluntarias en la plantilla, y ciertos jugadores que hasta entonces habían mostrado un compromiso intachable empezaron a evidenciar una actitud más laxa: faltas de asistencia, retrasos injustificados, y un menor esfuerzo en entrenamientos.


Es importante destacar que esto no fue una constante en todo el grupo. Algunos jugadores han mantenido durante toda la temporada una actitud ejemplar, a los que agradecemos profundamente su constancia, compromiso y respeto hacia el equipo. Sin embargo, en una dinámica de grupo, cuando algunas piezas fallan, el conjunto se resiente, y en este caso no se trató de una situación aislada.


🔴 Problemas recurrentes


En varias ocasiones los entrenamientos contaron con una participación muy baja (2-5 jugadores), una situación insostenible en categoría junior. Las causas pueden ser múltiples: desde una posible falta de organización del tiempo personal hasta una falta real de motivación o interés. También es justo señalar que hemos tenido bajas médicas y lesiones, circunstancias que evidentemente no se pueden controlar, pero sí gestionar mejor.


🔍 Reflexión y autocrítica


Este balance debe servir para reflexionar, no solo a los jugadores, sino también al club. Debemos preguntarnos qué podemos hacer mejor: cómo motivar, cómo implicar más al jugador, cómo reforzar los lazos de grupo y cómo establecer una cultura de compromiso más sólida desde el inicio.


🧭 Conclusión


La temporada ha tenido momentos positivos y valiosos aprendizajes. Sin embargo, para seguir creciendo como club y como equipo, debemos recuperar la esencia de esfuerzo, sacrificio, respeto por el grupo y compromiso con el proyecto. El talento es importante, pero el compromiso es imprescindible.


Miramos al futuro con autocrítica, pero también con ilusión, sabiendo que hay una base sólida sobre la que construir, y con la esperanza de que la próxima temporada nos encuentre a todos más unidos, más comprometidos y más fuertes.



miércoles, 4 de junio de 2025

Valoración Senior Femenino 2024-25

 





La temporada comenzó con muchos interrogantes y cambios importantes: un nuevo cuerpo técnico, el regreso de jugadoras tras años de inactividad, incorporaciones que subían de categoría, y otras que volvían tras superar lesiones. Veníamos de un curso complicado, y la incertidumbre era grande.


Sin embargo, desde el inicio, el equipo mostró carácter. Las primeras victorias llegaron pronto, y con ellas una racha positiva que nos colocó, contra todo pronóstico, en lo más alto de la clasificación. El grupo empezó a consolidarse, no solo a nivel de juego, sino también en lo humano. Las jugadoras fueron creciendo juntas, creando conexiones dentro y fuera de la pista, lo que fortaleció al equipo en los momentos más complicados.


Durante el transcurso de la temporada sufrimos golpes duros en forma de lesiones. Pérdidas importantes como las de Claudia, Marina o Eva, que no pudieron continuar, o la baja de Pilar en el tramo final, además de otras ausencias puntuales como la de Roser, llegaron en momentos clave. Aun así, el equipo supo sobreponerse, reinventarse y seguir compitiendo con valentía y compromiso.


Esa capacidad de resiliencia nos llevó a conquistar la Liga, un logro que parecía inalcanzable al inicio. El ascenso se escapó en la última fase ante un rival muy potente como Almassora, pero eso no empaña el tremendo esfuerzo y la evolución que ha tenido este grupo.


Hemos tenido partidos buenos y otros no tanto. Días en los que jugamos a gran nivel, y otros en los que las ansias o la presión nos pasaron factura. Pero siempre competimos. Y eso es lo que define a este equipo.


Valoramos profundamente el trabajo de todas y cada una de las jugadoras. El compromiso, el esfuerzo y la unión que han demostrado han sido la base de este éxito inesperado. Porque más allá de los resultados, lo que se ha construido esta temporada es un equipo en el sentido más completo de la palabra... con sus momentos de bajón, sus problemas, sus aristas... pero que han sabido reconstruirse una y otra vez superando diferencias para fortalecerse. 


De dónde veníamos y hasta dónde hemos llegado. Esa es la verdadera victoria... Pero aunque contentas no nos conformamos, queremos seguir creciendo día a día, queremos seguir compartiendo experiencias, victorias, derrotas, luchas, momentos que nos hagan mejorar, crecer, evolucionar. Queremos seguir haciendo camino, dejar huella, construir un legado para las futuras generaciones... y eso no se logra solo con partidos ganados. Debemos ser un equipo que trascienda a la pista de juego... y será eso lo que nos lleve a ganar en el futuro más de lo que imaginábamos hace un año, siempre con los pies en la tierra. 

#FemClub #FemEquip #FemBasquet



martes, 3 de junio de 2025

Valoración Temporada 2024-25 – Senior B CB Oliva

 


La temporada 2024-25 del Senior B del CB Oliva ha sido un curso lleno de retos, cambios y aprendizajes. Desde el inicio, el equipo afrontaba una profunda renovación: varios jugadores clave en campañas anteriores fueron promovidos al primer equipo, otros optaron por nuevos destinos deportivos, y algunas bajas inesperadas en los primeros meses debilitaron aún más una plantilla que se estaba reconfigurando.


Con una mezcla de veteranía y juventud, el equipo quedó en manos de un nuevo técnico, David González, tras su excelente desempeño la temporada anterior. Su llegada aportó ilusión y un nuevo enfoque al grupo, aunque los resultados deportivos no acompañaron como se esperaba.


Durante gran parte del año, el equipo navegó en aguas turbulentas. Hubo momentos en los que la situación parecía insostenible y la dinámica negativa se imponía. Sin embargo, cabe destacar el compromiso de ciertos jugadores que se mantuvieron firmes de principio a fin, así como el esfuerzo de aquellos que, pese a las lesiones, hicieron todo lo posible por aportar.


No obstante, es fundamental recordar la verdadera misión del Senior B: formar jugadores, darles minutos de calidad, y prepararlos para el salto al primer equipo. Este objetivo se ha mantenido vivo en todo momento, compitiendo con dignidad y sin renunciar a mejorar.


La recta final de la temporada nos dejó señales esperanzadoras. El equipo mostró una evolución clara en su juego y actitud, dejando entrever esos "brotes verdes" que nos permiten mirar al futuro con optimismo. Aunque la mejoría llegó tarde para cambiar el rumbo de la clasificación, sí marca un punto de partida importante de cara a lo que viene.


La próxima temporada también traerá cambios importantes. Algunas bajas sensibles deberán ser asumidas, pero serán compensadas con la llegada de nuevos jugadores desde categorías inferiores y la recuperación de efectivos que nos darán un nuevo impulso. Con ello, se espera dar un salto de calidad que nos permita volver a competir con ambición.


Toca hacer balance, aprender de los errores y seguir construyendo. Lo pasado ya no se puede cambiar, pero sí nos puede enseñar. Y, sin duda, la temporada 2025-26 será mejor. Seguiremos trabajando con humildad, compromiso y el objetivo claro de formar jugadores preparados para el más alto nivel dentro del club.

lunes, 2 de junio de 2025

Senior Masculino: Tiempo de reflexionar, tiempo de reconstruir


No ha sido un buen año. A veces hay que empezar por decirlo claro, sin rodeos ni excusas. Esta temporada ha sido dura para nuestros equipos Seniors Masculinos A y B. Ha estado llena de altibajos, de momentos en los que parecía que todo era posible… y de otros en los que costaba reconocerse dentro del propio equipo.


Comenzamos el año con cambios. Cambios en el cuerpo técnico, en las plantillas, incorporaciones nuevas… ilusiones renovadas. El Senior A, por momentos, nos hizo soñar. Los resultados acompañaban, se mantenía la esperanza de subir de categoría. Pero algo faltaba. Algo más importante que cualquier esquema táctico o jugada ensayada: el alma del equipo.


Porque sí, se ganaban partidos. El talento individual estaba ahí, y muchas veces fue suficiente para salir con el marcador a favor. Pero un equipo no es solo cinco jugadores en la pista. Un equipo es un todo. Y ese “todo” no terminó de construirse. Faltó unión, faltó compromiso colectivo en los momentos clave. Cuando llegaron las dificultades, el grupo no supo rehacerse. Y es que no hay victoria que valga si no hay unión para celebrarla, ni derrota que duela menos si no hay hombros sobre los que apoyarse.


Se vivieron situaciones tensas. Discusiones, miradas cruzadas, silencios que dicen más que mil palabras. La falta de autocrítica y esa tendencia a buscar culpables fuera, a veces, nos hizo perdernos a nosotros mismos. Y en medio de todo eso, algo todavía más preocupante: la imagen que ofrecimos dentro de la pista no fue la que queremos representar... no somos así, somos un grupo de personas mucho mejores de la imagen que ofrecimos.


Sabemos que se puede ganar o perder, eso forma parte del deporte. Pero hay algo que nunca se puede perder: los valores que nos definen. Hubo comportamientos que no se pueden permitir, actitudes que no tienen cabida en un club como el nuestro. Porque no somos un club cualquiera. Somos un equipo de pueblo, hecho de esfuerzo, ilusión, trabajo y cantera. No buscamos grandes fichajes, no prometemos ascensos ni contratos. Nos nutrimos de lo que tenemos cerca: de nuestra gente, de nuestros jóvenes, de los que sienten este escudo como parte de su historia.


Somos una familia. Y como en todas las familias, puede haber desacuerdos, momentos de tensión, palabras que duelen. Pero hay líneas que no se deben cruzar nunca. El respeto, el compromiso y el compañerismo no son negociables.


Pese a todo, incluso en las temporadas difíciles, hay luces que brillan. Jugadores como Jaume Moñinos, que ha hecho una temporada espectacular, demostrando que tiene madera de líder. O como Sergi Tortosa, que ha sido ejemplo de entrega, de humildad, de saber estar, asumiendo cada rol que se le ha encomendado con profesionalidad y generosidad. También queremos tener muy presentes a quienes, por mala fortuna, no pudieron estar hasta el final. Sergi Soria, con su grave lesión, nos dejó sin un jugador clave, sin un referente. Su ausencia se notó tanto en la pista como fuera de ella.


Y ahora que el curso ha terminado, es momento de mirar al frente. Este verano será tiempo de cambios. Cambios que no serán solo en lo deportivo, sino en lo humano. Vamos a trabajar para acertar, para reconstruir desde la base lo que somos. Queremos dar un nuevo impulso al primer equipo, fortalecer también al Senior B, y sobre todo, renovar la ilusión.


Sabemos que hay materia prima. Sabemos que hay talento, que hay ganas, que hay gente con corazón. Lo que queremos ahora es formar un grupo sólido, cohesionado, que entienda que lo más importante no es ganar, sino pelear juntos. Volver a tener ese equipo que sale a la pista con orgullo, con energía, con la seguridad de que el de al lado va a darlo todo por ti. Volver a sentir que no somos solo jugadores compartiendo camiseta, sino una familia en cada entrenamiento, en cada partido, en cada derrota y en cada victoria.


Y sí, ojalá lleguen los triunfos. Ojalá podamos celebrar ascensos, partidos épicos, tardes de gloria. Pero lo que buscamos va más allá. Queremos que cuando los más pequeños de la cantera nos vean jugar, vean algo que les emocione. Que vean unión, compañerismo, respeto, entrega. Que entiendan que llevar esta camiseta significa algo grande. Que cada pase, cada defensa, cada aplauso desde el banquillo, tiene detrás una historia compartida.


Porque al final, ser parte de este club es pertenecer a algo más grande que uno mismo. Es llevar un escudo que no representa solo a un equipo, sino a todo un pueblo, a toda una comunidad. Y si conseguimos recuperar ese espíritu, entonces sí, estaremos listos para todo lo que venga.